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Javi Guerrero

Exfutbolista, analista y entrenador

EVOLUCIÓN

 

D
esde el año 1996, cuando aterricé en el fútbol profesional con el Real Madrid Castilla, hasta el último partido que jugué, con la UD Las Palmas allá por el 2013, me tuve que ir adaptando poco a poco a la evolución que el fútbol de élite nos iba exigiendo a todos.

En los primeros años de mi carrera futbolística jugaba sin apenas darle importancia a muchas cosas que hoy en día suponen una parte imprescindible del rendimiento deportivo; y, me explico, entonces jugaba solamente por la pasión que me producía este bonito deporte.

Jugaba desde el talento y la viveza que me había dado la calle, la que nos dotó de la mayoría de los recursos que caracterizaban al futbolista de hace dos o tres décadas. Además, todo ello estaba siempre bien acompañado de los entrenamientos, en los que las palizas físicas y las sesiones tácticas genéricas eran la hoja de ruta a seguir por casi todos los entrenadores.
Año tras año, percibía que el fútbol estaba cambiando. Giraba al mismo tiempo que se le empezaba a dar importancia a una serie de factores que, actualmente, ya son básicos. La presencia del balón en cada uno de los momentos del entrenamiento de campo evolucionó a los míticos martes de zapatillas… miércoles de trabajo táctico… jueves de partido… y viernes de jugadas a balón parado, baño y masaje.
La nutrición sufrió un cambio radical al sustituir al médico del equipo, que pesaba «los kilos», por el nutricionista, que medía «la grasa».

En el apartado mental, aquellos psicólogos que conocíamos fueron adaptándose al enigmático mundo de los vestuarios y a todos los galimatías que cada futbolista guarda dentro de su cabeza, hasta convertirse en esa figura que hoy denominamos coach deportivo.

La preparación de los partidos también sufrió un cambio bastante drástico; las pizarras con infinidad de flechas, imanes y colores dieron paso a las imágenes nítidas que el mundo digital nos propone jornada tras jornada, donde los informes detallados de hasta el utillero del equipo contrario son absolutamente impecables.
La irrupción de las redes sociales, un elemento fundamental para poder crear tu propia marca, entraron en el fútbol a una velocidad de vértigo. Antes, las crónicas y los resúmenes eran prácticamente nuestra única fuente de información; ahora todo se ha diversificado.

En el plano personal, y observando la rapidez a la que avanzaba el deporte temporada tras temporada, decidí seguir formándome para lo que podría llegar después de la retirada. El aprendizaje, el esfuerzo y los títulos de entrenador nacional y director deportivo me dieron, años más tarde, la oportunidad de subirme a trenes que iniciaron el recorrido de mi nueva etapa profesional y que, sin la preparación adecuada, hubiera estado obligado a dejar pasar: primero como analista y entrenador en la UD Las Palmas, y luego formando parte de la que, para mí, continúa siendo la mejor dirección deportiva del mundo, que no es otra que la del Sevilla FC. «Adaptarse al cambio es evolucionar».