El gesto técnico es lo más bonito del fútbol para Vicente del Bosque, un hombre convencido de que la generosidad es rentable. El talento individual marca la diferencia, pero si se pone al servicio del colectivo, además, es capaz de lograr grandes objetivos. Por tanto, un buen entrenador debe saber gestionar las emociones que afectan a aquellas personas que integran el grupo, puesto que las relaciones humanas son la base de cualquier equipo. Creer en una idea y crear una buena química entre compañeros son los primeros pasos para formar un bloque campeón. Hablamos de fútbol con una persona que lo ha ganado prácticamente todo y que ahora nos descubre algunas de las claves que han marcado su carrera.

ENTREVISTA:
JOSÉ GORDILLO & ÓSCAR MARTOS
FOTOGRAFÍA:
CORDON PRESS & RONDO
ILUSTRACIÓN:
JARORIRO!

E
l balón es el elemento básico del fútbol. El primer contacto de cualquier niño con este deporte se produce mediante algún objeto con forma esférica. Vicente no recuerda exactamente cuándo le regalaron su primera pelota, «pero seguramente sería en el día de Reyes. Durante aquellos años, en el grupo de amigos del barrio donde jugábamos escaseaban los balones. No era fácil, aunque siempre tuvimos la oportunidad de contar con alguno, lo que pasa es que duraban poco porque los tirábamos demasiado», comenta con una sonrisa mientras rememora su infancia. A veces estos balones incluso acababan rajándose y, si querían seguir jugando, no les quedaba más remedio que armarse de paciencia y sentarse a intentar arreglarlos. Por suerte, su hermano Fermín, que era quien normalmente organizaba aquellas tardes futboleras, «tenía una habilidad tremenda para coserlos». En el barrio de Garrido, en Salamanca, el fútbol nunca paraba para ellos. Ya fuera por los partidillos o por las infinitas horas de malabarismos, la diversión siempre giraba alrededor de la pelota, con los descampados cercanos a la estación de ferrocarril como telón de fondo. Aquel fue solamente el origen de una pasión que lo guiaría a lo largo de toda su vida.

Vicente del Bosque González debutó en el fútbol nacional con 16 años: «La primera vez que jugué más organizado fue en el juvenil de la UD Salamanca, que entonces se llamaba CD Salmantino». Formado primero como delantero y luego como volante ofensivo, su talento pronto llamó la atención de los grandes clubes. «Jugamos una eliminatoria contra el Real Madrid en el campeonato de España. Era mi segundo año de juvenil, me vieron y me fui para Madrid a la aventura», una aventura que salió bien, «pero que en la mayoría de los casos sale mal». El Real Madrid CF aún no tenía segundo equipo, por lo que, al igual que muchos jóvenes, salió cedido en busca de minutos. «Nos orientaron, casi no teníamos opinión», y su primer destino fue el CD Castellón, donde las lesiones se cebaron con él y apenas pudo jugar una docena de partidos. En 1971 recaló en el Córdoba CF y ya sí que empezaría a asentarse en la Primera División; aun con todo, la felicidad no sería completa, puesto que los cordobeses terminarían descendiendo. Al año siguiente volvió a un Castellón recién ascendido, que se convertiría en la revelación de la liga tras finalizar en quinto lugar. Aunque el rendimiento de Vicente era muy positivo (30 partidos y 5 goles), en virtud de sus características retrasó su posición para dedicarse a organizar el juego desde atrás: «Tenía muchos síntomas de Fernando Redondo, preocupado siempre por la estabilidad del equipo y el equilibrio, pero éramos totalmente distintos. Él tenía más capacidad técnica y de uno contra uno. Yo era más de toque y distribuir el juego. Un estilo si acaso, y modestamente, más parecido al de Sergio Busquets; y digo modestamente porque él es muy bueno».

Fred Joch

Fred Joch

EL TIMÓN BLANCO

En el verano de 1973, Vicente del Bosque regresó al Real Madrid ya para quedarse, justo cuando «se produce la llegada de jugadores extranjeros a España, que hasta entonces estaba prohibido. El Madrid traería a Günter Netzer y Óscar ‘Pinino’ Más. El Barcelona, por ejemplo, traería a Johan Cruyff y Hugo Sotil. Empiezan a venir cada vez más extranjeros, como aquellos oriundos que vinieron en masa a nuestro fútbol». El término oriundo se refería a aquellos latinoamericanos cuyos antepasados habían sido emigrantes españoles. En 1962 se había prohibido la presencia de futbolistas extranjeros en equipos españoles por las malas prestaciones de la selección nacional. Aun así, como muchos obtenían certificados de nacimiento falsos, se decidió permitir dos extranjeros no oriundos por plantilla. El año del estreno de Vicente en el primer equipo del Real Madrid sería bastante revuelto. En invierno, Miguel Muñoz dejó el banquillo tras quince años increíbles, dejando su lugar a Luis Molowny. Los resultados en la liga no fueron nada buenos y los blancos acabaron el campeonato regular en octava posición. Por el contrario, en la copa sí que tuvieron una actuación brillante. Después de eliminar al Real Betis (1-1 y 7-1), al Granada (0-0 y 7-3) y a Las Palmas (5-0 y 1-2), en la final aguardaba el FC Barcelona. Los azulgranas, que unos meses antes se habían paseado en el Santiago Bernabéu, llegaban como flamantes campeones de liga. Sin embargo, contra todo pronóstico, en el Vicente Calderón los madridistas impusieron su mejor versión para así ganar por goleada y llevarse el título de copa (4-0). Del Bosque ya era una pieza capital en el conjunto merengue, formando con Günter Netzer, José Martínez ‘Pirri’ y Manuel Velázquez uno de los mejores centros del campo de toda Europa.

Fred Joch

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EL TIMÓN BLANCO

En el verano de 1973, Vicente del Bosque regresó al Real Madrid ya para quedarse, justo cuando «se produce la llegada de jugadores extranjeros a España, que hasta entonces estaba prohibido. El Madrid traería a Günter Netzer y Óscar ‘Pinino’ Más. El Barcelona, por ejemplo, traería a Johan Cruyff y Hugo Sotil. Empiezan a venir cada vez más extranjeros, como aquellos oriundos que vinieron en masa a nuestro fútbol». El término oriundo se refería a aquellos latinoamericanos cuyos antepasados habían sido emigrantes españoles. En 1962 se había prohibido la presencia de futbolistas extranjeros en equipos españoles por las malas prestaciones de la selección nacional. Aun así, como muchos obtenían certificados de nacimiento falsos, se decidió permitir dos extranjeros no oriundos por plantilla. El año del estreno de Vicente en el primer equipo del Real Madrid sería bastante revuelto. En invierno, Miguel Muñoz dejó el banquillo tras quince años increíbles, dejando su lugar a Luis Molowny. Los resultados en la liga no fueron nada buenos y los blancos acabaron el campeonato regular en octava posición. Por el contrario, en la copa sí que tuvieron una actuación brillante. Después de eliminar al Real Betis (1-1 y 7-1), al Granada (0-0 y 7-3) y a Las Palmas (5-0 y 1-2), en la final aguardaba el FC Barcelona. Los azulgranas, que unos meses antes se habían paseado en el Santiago Bernabéu, llegaban como flamantes campeones de liga. Sin embargo, contra todo pronóstico, en el Vicente Calderón los madridistas impusieron su mejor versión para así ganar por goleada y llevarse el título de copa (4-0). Del Bosque ya era una pieza capital en el conjunto merengue, formando con Günter Netzer, José Martínez ‘Pirri’ y Manuel Velázquez uno de los mejores centros del campo de toda Europa.

El Real Madrid reconquistó la liga y revalidó el título de copa en 1975. «Veníamos de recoger el testigo de los Yé-Yé, que habían ganado la Copa de Europa de 1966 —cuenta Vicente, titular indiscutible tanto para Luis Molowny como para Miljan Miljanic y Vujadin Boskov—, luego llegó el final nuestro, mío al menos, que fue ya cuando llegaron los de la Quinta del Buitre. Yo los veía aparecer por la caseta y decía: “Mal asunto”, porque venían fuertes, eran muy buenos jugadores y producto de la casa. Esos años nos suministramos básicamente de la cantera e incluso con ello mantuvimos el tono competitivo». En un periodo de ocho años, ganaron cinco ligas y cuatro copas y disputaron la final de la Copa de Europa de 1981, midiéndose con el Liverpool en el Parque de los Príncipes. A pesar de que un gol de Alan Kennedy envió el trofeo a Inglaterra, hacía quince años que no llegaban tan lejos en Europa: «La mayoría éramos jugadores de la cantera y creo que eso fue un éxito». Por otra parte, Del Bosque fue internacional con la selección nacional de España en 18 ocasiones, destacando su presencia en la Eurocopa de Italia 1980. Su único gol con la Roja en partido oficial se produjo en la fase de clasificación para aquel torneo, precisamente en su tierra, en el Estadio Helmántico de Salamanca, donde España doblegaría a Chipre (5-0). Tras unas once temporadas en el primer equipo del Real Madrid, Vicente decidió retirarse del fútbol profesional en 1984, con 33 años y más de 500 partidos a sus espaldas.

El Real Madrid reconquistó la liga y revalidó el título de copa en 1975. «Veníamos de recoger el testigo de los Yé-Yé, que habían ganado la Copa de Europa de 1966 —cuenta Vicente, titular indiscutible tanto para Luis Molowny como para Miljan Miljanic y Vujadin Boskov—, luego llegó el final nuestro, mío al menos, que fue ya cuando llegaron los de la Quinta del Buitre. Yo los veía aparecer por la caseta y decía: “Mal asunto”, porque venían fuertes, eran muy buenos jugadores y producto de la casa. Esos años nos suministramos básicamente de la cantera e incluso con ello mantuvimos el tono competitivo». En un periodo de ocho años, ganaron cinco ligas y cuatro copas y disputaron la final de la Copa de Europa de 1981, midiéndose con el Liverpool en el Parque de los Príncipes. A pesar de que un gol de Alan Kennedy envió el trofeo a Inglaterra, hacía quince años que no llegaban tan lejos en Europa: «La mayoría éramos jugadores de la cantera y creo que eso fue un éxito». Por otra parte, Del Bosque fue internacional con la selección nacional de España en 18 ocasiones, destacando su presencia en la Eurocopa de Italia 1980. Su único gol con la Roja en partido oficial se produjo en la fase de clasificación para aquel torneo, precisamente en su tierra, en el Estadio Helmántico de Salamanca, donde España doblegaría a Chipre (5-0). Tras unas once temporadas en el primer equipo del Real Madrid, Vicente decidió retirarse del fútbol profesional en 1984, con 33 años y más de 500 partidos a sus espaldas.

JOSÉ GORDILLO: ¿Por qué pensó que quería ser entrenador?

VICENTE DEL BOSQUE: Por dos cuestiones. En primer lugar, por egoísmo, porque había estado toda mi vida vinculado al fútbol, no tenía preparación para ninguna otra cosa y tenía que seguir viviendo. En segundo lugar, porque tuvimos unos entrenadores que nos influyeron mucho para serlo. Principalmente, y sin despreciar a ninguno de los que he tenido, Miljanic y Boskov influyeron no solo en mí, sino en un grupo de jugadores que en aquella época estábamos en la misma plantilla y queríamos ser entrenadores. Por otro lado, el señor Molowny era un hombre con alto sentido de la moral y de club y también influyó para que siguiera sus pasos.

«Miljanic y Boskov marcaron un antes y un después para los entrenadores de fútbol en España»

ÓSCAR MARTOS: Es decir, ellos ya podían distinguir esa capacidad que tiene un jugador para poder llevar una carrera como entrenador.

VICENTE DEL BOSQUE: Ellos no, sus enseñanzas, sus métodos de trabajo y su formación. Porque siempre lo digo, no solo eran entrenadores de fútbol, había mucho más. Ahora parece que solo sabemos de fútbol. Aquellos no, sabían de todo, era gente muy preparada. Miljanic y Boskov eran distintos; uno era montenegrino y el otro serbio, pero los dos tenían una gran preparación de una escuela yugoslava que en aquel entonces creo que fue muy buena. Yo lo digo algunas veces, ellos marcaron un antes y un después para los entrenadores de fútbol en España. Antes el entrenador realizaba la preparación física, entrenaba a los porteros y hacía de todo. En la temporada 1973/74, estos vienen ya con un equipo de trabajo: un entrenador de porteros, un preparador físico específico, un entrenador de centrocampistas y otro de delanteros… A partir de ahí claro que ha ido evolucionando el fútbol, pero para mí son ellos los que rompieron las barreras del entrenador.

«Miljanic y Boskov marcaron un antes y un después para los entrenadores de fútbol en España»

ColorsportSven Simon

ETAPA FORMATIVA

La mayor pasión de Vicente era el fútbol y quería continuar ligado a él. Había obtenido el título de entrenador a los 27 años y era el momento perfecto para iniciar su carrera como director técnico. Su primera experiencia sería como ayudante de Juan Santisteban en el Castilla CF, hasta que tomó las riendas del filial madridista en 1987: «Fue un aprendizaje constante porque estábamos todos los días dándole vueltas a qué era lo mejor para los chavales. Eran conversaciones interminables. Apagaban la luz, ya se iban todos los chicos y nos quedábamos en la caseta hablando de cómo se podía mejorar». Después de tres temporadas dirigiendo en Segunda División y haber recibido ofertas de varios equipos, prefirió continuar en el club para dedicarse a la sección de fútbol base. «No ganaba mucho dinero, lo justo, y estábamos siempre allí metidos como en una funeraria, incluso sábados y domingos. Intenté hacer lo que habían hecho conmigo en el Real Madrid cuando llegué, formarme en el aspecto personal. Fueron años enriquecedores», recuerda. En su juventud había estudiado el primer año de Magisterio, una formación que le serviría para reforzar sus habilidades docentes. Sabía que muchos de aquellos chicos no iban a ser profesionales, aun así, debía enseñarles una conducta y una educación, además de «prepararlos para ser futbolistas, que algunos llegaron realmente. Teníamos todas las posibilidades en nuestra mano para elegir a los que creíamos mejores, fueran de Ayamonte, Rosas o cualquier punto de España. Pero principalmente, fijaros qué curioso, la mayoría era de la Comunidad de Madrid».

Para alguien con una amplia experiencia en el fútbol formativo como Vicente del Bosque, lo mejor que puede hacer cualquier entrenador «es regar a un jugador, sobre todo en aspectos técnicos, porque en eso cada día es más difícil progresar. El que no tiene, por mucho que entrene, difícilmente va a ser mucho mejor. El que tiene un buen toque de balón, aunque tenga 70 años sigue tocando el balón perfectamente, no se le olvida». En este sentido, piensa que se ha perdido esa calle que antes sí había. Ya no es tan común que los niños jueguen al fútbol en la plaza o en el campo, donde el terreno normalmente presenta diversos obstáculos y obliga a desarrollar una mayor variedad de recursos: «Antes jugábamos en la plazuela e íbamos uno contra uno, dos contra dos, cuatro contra cuatro y si estabas tú solo, estabas contra una pared. Eso ahora prácticamente no existe. Cuando nos pusieron el campo de hierba artificial en la Ciudad Deportiva del Real Madrid, Raúl dijo: “Aquí no va a salir ningún jugador más”. Él estaba acostumbrado a jugar en el campo de tierra de Villaverde, y los campos de tierra que teníamos eran horrorosos. Pero bueno, eso no quiere decir que a los chavales no les demos las mejores condiciones para que puedan practicar el fútbol».

ESTRELLAS, ÉXITOS Y EXPERIENCIAS

En marzo de 1994, Benito Floro es cesado como entrenador del primer equipo del Real Madrid y el club recurre a Vicente del Bosque. Sin apenas tiempo para reconducir el rumbo, clasifica a los blancos en la cuarta posición liguera y regresa a las categorías inferiores. En enero de 1996, vuelve de manera efímera para dirigir un partido en San Mamés (0-5). La historia se repitió el 18 de noviembre de 1999. John Benjamin Toshack llevaba 3 victorias en 11 encuentros y su relación con la plantilla dejaba mucho que desear. Esta vez, la junta directiva decide confiar en Del Bosque definitivamente. «Estuve diecisiete años en las categorías inferiores y pensé que siempre sería un entrenador formativo, no tenía aspiraciones de ser preparador profesional», aunque las circunstancias obligan a la entidad a buscar estabilidad en un banquillo que había tenido hasta ocho inquilinos distintos en cuatro años. Si bien el rendimiento en Primera División no es el esperado y desembocaría en un quinto puesto, la Liga de Campeones se convierte en la gran ilusión del madridismo. En cuartos de final superan al defensor del título, el Manchester United, con un duelo inolvidable en Old Trafford (0-0 y 2-3); en las semifinales, Nicolas Anelka decanta la balanza marcando por partida doble en la eliminatoria con el Bayern de Múnich (2-0 y 2-1). El último escollo es el Valencia de Héctor Cúper, en la primera final que enfrenta a clubes del mismo país. En el Stade de France, el Real Madrid se impone con goles de Fernando Morientes, Steve McManaman y Raúl González (3-0). De esta forma, Vicente consigue la Copa de Europa en París, donde había estado tan cerca de lograrla diecinueve años atrás.

«Pensé que siempre sería un entrenador formativo»

Matthew Ashton

Matthew Ashton

J.G.: Tuvo dos apariciones con el Real Madrid antes de empezar a dirigir al primer equipo ya de manera estable. ¿Cree que en España cuesta apostar por entrenadores de la casa?

VICENTE DEL BOSQUE: Creo que no. Los tiempos han cambiado. El mismo Zinédine Zidane, por mucho que haya sido, también ha sido un producto de abajo y se ha confiado en él. Lo que pasa es que siempre pensamos que lo desconocido es mejor que lo conocido, porque parece que te abre ese entusiasmo y genera un estímulo mayor en un club; pero luego, si no hay nada de contenido, por mucho que sean de fuera o por mucho nombre que tengan van perdiendo valor. Yo no me quejo de eso, sinceramente. El Real Madrid siempre ha tenido entrenadores que se han criado en la casa: José Antonio Camacho, Mariano García Remón, Luis Molowny, Amancio Amaro… y Miguel Muñoz, que ha sido el más longevo de todos los entrenadores españoles y extranjeros que ha tenido el club.

En el verano del 2000, Florentino Pérez es elegido presidente del Real Madrid, iniciando la denominada «era galáctica» en la que ficharía un póker de superestrellas en solamente cuatro años: Luís Figo (2000), Zinédine Zidane (2001), Ronaldo (2002) y David Beckham (2003). Además, el equipo cuenta con Iker Casillas, Míchel Salgado, Fernando Hierro, Iván Helguera, Roberto Carlos, Guti, Fernando Morientes, Raúl… sumando también otras buenas incorporaciones como Albert Celades, Claude Makélélé, Flávio Conceição, Santiago Solari o Pedro Munitis. En la temporada 2000/01 ganan la liga y prolongan la racha con la Supercopa de España superando en la final al Real Zaragoza (1-1 y 3-0). Al año siguiente se centran de nuevo en Europa. En cuartos de final se reencuentran con el Bayern de Múnich, que los lleva a remontar el duelo en casa (2-1 y 2-0). El rival de las semifinales sería el FC Barcelona. La gran actuación del Real Madrid en el Camp Nou, donde anotan Zidane y McManaman, encarrila un pase a la final que se confirmaría ya en el Santiago Bernabéu (0-2 y 1-1). El 15 de mayo de 2002, el Real Madrid y el Bayer Leverkusen se ven las caras en el Hampden Park de Glasgow. El primer cuarto de hora queda marcado por los tantos de Raúl y Lúcio. Segundos antes del descanso, Zidane engancha un balón llovido desde el cielo con una clase magistral, metiendo un gol que a la postre sería decisivo (2-1). Era la novena Orejona en la historia del club. Meses más tarde, los madridistas también se adjudican su primera Supercopa de Europa ante el Feyenoord (3-1) y la Copa Intercontinental tras vencer al Club Olimpia (2-0).

O.M.: Trabajar con tantos egos debe de ser complicado. ¿Cuál cree que fue la clave para que pudieran conseguir tantos éxitos?

V.D.B.: Creo que muchas veces hay una leyenda alrededor de un vestuario que no se ajusta a la realidad. Es cierto que no podemos compararlo con cualquier empresa. Esta es una empresa en la que trabajan veintitrés jugadores y solo juegan once, y eso siempre genera preocupación en los entrenadores. Pero no dejan de ser chavales jóvenes y, al fin y al cabo, no son tan distintos como pensamos; maduran antes porque un vestuario enseña mucho y tienen que acostumbrarse a que ganan mucho dinero, que son muy famosos y que todo lo que ocurre tiene una gran trascendencia. No me digáis que ahora no se hacen programas enteros de un simple gesto o una mirada, y todo lo que sucede alrededor de un equipo de fútbol tiene una notoriedad que no es normal.

«Estoy convencido de que la generosidad es rentable»

J.G.: Aunque no tenían tanto protagonismo como otros, en aquel Real Madrid eran muy importantes jugadores que realizaban un trabajo más solidario, como Makélélé, y que aportaban mucho a la cohesión del grupo, como Geremi o McManaman.

V.D.B.: Sí, totalmente. Has dado en la tecla de los dos nombres que siempre he dado como hombres clave para el buen funcionamiento de un vestuario, que han sido Geremi y McManaman. No eran titulares absolutos, pero aportaron ese equilibrio, esa cordura que un vestuario debe tener. En todos los equipos, sobre todo en los grandes, necesitas jugadores generosos. Estoy convencido de que la generosidad es rentable y en un equipo de fútbol mucho más. Si consigues concienciar a los que son muy buenos de que van a ser mucho mejores en equipo… Individualmente se puede destacar, pero tiene mucha más resonancia cuando se produce dentro de la victoria. Si juegas muy bien pero el equipo no gana, mal asunto, siempre es una rémora para cualquiera. Sin embargo, cuando un equipo gana se benefician todos sus elementos.

«Estoy convencido de que la generosidad es rentable»

O.M.: ¿Imaginaba que el fútbol llegaría a ser un elemento tan global y tan mediático?

V.D.B.: El fútbol de toda la vida ha sido universal y creo que ha ido en aumento también por las televisiones y las nuevas tecnologías. Recuerdo a Pablo Porta, que era presidente de la Federación Española de Fútbol cuando yo era jugador, y entonces decía que la televisión se iba a cargar el fútbol, que iba a cortar que la gente fuera a los campos. La realidad ha sido todo lo contrario. Le ha dado una dimensión mayor y ha acercado a muchísima gente al fútbol. Ahora cualquiera puede ver un partido de la máxima categoría.

Mike Egerton

Mike Egerton

En la temporada 2002/03, el Real Madrid vuelve a levantar el título liguero. Justo el día posterior a la celebración, el club le comunica a Vicente del Bosque la decisión de no renovar su contrato. El técnico sale de la entidad muy dolido y con la certeza de que podrían haber alcanzado más éxitos si hubieran continuado con el proyecto. En tres años y medio al frente del primer equipo blanco, conquistó siete trofeos y se marchó como el segundo entrenador que ha dirigido más partidos con el Real Madrid (246), únicamente por detrás de Miguel Muñoz. Después de su salida, apenas tardaría un año en regresar a la acción, firmando por el Besiktas JK en junio de 2004. «Turquía para nosotros fue una experiencia inolvidable en el terreno personal y en el futbolístico», admite Vicente. Tanto él como su familia se sienten muy cómodos, ya que ni las barreras del idioma impiden una comunicación perfecta con el club, «pero en el fútbol muchas veces hay una pasión incontrolada, demasiada pasión», opina. Aun teniendo el apoyo del presidente, Yildirim Demirören, la escasa paciencia para asentar sus ideas dificulta la situación y la directiva estambulita anunciaría su destitución en enero de 2005: «Fue un momento amargo creo que hasta para ellos porque habíamos congeniado bien. Fíjate que las barreras del idioma a veces parece que son insalvables, pero resulta que tuvimos una comunicación perfecta. Tengo una gran estima a los turcos y especialmente al Besiktas».

EL SALTO A LA ROJA

La estancia en Estambul fue una experiencia enriquecedora no solo para Vicente del Bosque y su familia, sino también para todo su cuerpo técnico, y más teniendo en cuenta que habían estado «entre las mismas cuatro paredes toda una vida». El salmantino tiene el convencimiento de que en un equipo de trabajo deben existir ciertas discrepancias, aunque al final se alcance un punto de acuerdo. «Hicimos un grupo desde la discusión, porque cuando dos o tres personas están manejando algo y coinciden en todo, es imposible», advierte. Sin duda, uno de los apoyos más importantes a lo largo de su carrera en los banquillos siempre ha sido el valenciano Toni Grande, su segundo entrenador desde que empezó a dirigir al Real Madrid. Otra persona fundamental sería Fernando Hierro, que se había marchado del club madridista a la misma vez que él: «Fernando es un hombre muy majo, muy bueno y entrañable. Lo tuve como jugador y luego es el que nos acerca a la selección». En 2007, Hierro es designado como el director deportivo de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y propone a Del Bosque para dirigir al equipo nacional. En su nueva etapa, Vicente volvería a sentir aquel amor absoluto por el balón.

O.M.: ¿Qué emociona del fútbol a Vicente del Bosque?

V.D.B.: El gesto técnico es para mí lo más bonito. Lo otro también tiene su gracia: cómo se mueve un equipo que esté bien conjuntado, que esté bien unido, cómo se maneja en función de donde vaya el balón, cómo va moviéndose… en fin, todo eso también es bonito. Pero un buen remate de cabeza es la leche, o un buen control, que es lo más difícil. La diferencia a la hora de tocar entre unos y otros no es tan grande, pero la acción técnica más importante creo que es el control.

Gribaudi

Gribaudi

O.M.: ¿Qué emociona del fútbol a Vicente del Bosque?

VICENTE DEL BOSQUE: El gesto técnico es para mí lo más bonito. Lo otro también tiene su gracia: cómo se mueve un equipo que esté bien conjuntado, que esté bien unido, cómo se maneja en función de donde vaya el balón, cómo va moviéndose… en fin, todo eso también es bonito. Pero un buen remate de cabeza es la leche, o un buen control, que es lo más difícil. La diferencia a la hora de tocar entre unos y otros no es tan grande, pero la acción técnica más importante creo que es el control.

El 29 de junio de 2008 quedará marcado para siempre en la historia del fútbol español. Aquel día, España ganaba su segunda Eurocopa tras doblegar a Alemania en la final disputada en el Estadio Ernst Happel de Viena. Los españoles habían esperado casi medio siglo para ver a su selección absoluta levantar un título internacional. Luis Aragonés había conformado un equipo que practicaba un fútbol vistoso, priorizando la asociación y la posesión de balón. El tiquitaca, como se denominó a este estilo, maravilló a medio mundo y consiguió marcar tendencia. Tras la salida del entrenador madrileño, la Federación Española de Fútbol vio en Vicente del Bosque el relevo perfecto para el banquillo de España, sobre todo por su experiencia en el fútbol español, la predilección por el buen trato de balón y el carácter paciente y cercano; el 17 de julio de 2008 fue presentado oficialmente como el seleccionador nacional. El legado de Aragonés era un bloque ganador y muy bien trabajado tácticamente, «aunque la gestión de una herencia nunca es fácil, y muchas veces piensas que es mejor venir de una derrota para que tu trabajo luzca más», apunta Vicente. Tanto él como su cuerpo técnico intentan «no borrar ninguna huella del pasado», optando por mantener el estilo y la unión del grupo. «Nosotros veníamos de ganar una Eurocopa con un seleccionador anterior y nos volcamos para que ellos respetasen y siempre hablasen muy bien de él», reitera. El gran reto es motivar a los futbolistas para que sigan compitiendo por nuevos objetivos. Desde su presentación deja claro que aún existe margen de mejora: «Tenemos que luchar porque no se conformen con lo que han conseguido, hay mayores éxitos por lograr».

«La gestión de una herencia nunca es fácil, y muchas veces piensas que es mejor venir de una derrota»

El objetivo de Vicente es clasificar a España para la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010. En su primera lista como seleccionador mantiene a los mismos futbolistas que habían ganado la Eurocopa en Austria y Suiza, incorporando también a Andoni Iraola y Diego Capel. El 20 de agosto de 2008, debuta en el banquillo con victoria en un amistoso con Dinamarca gracias a dos goles de Xabi Alonso y otro de Xavi Hernández (0-3). Más allá del resultado, el gran interés reside en vislumbrar cuál será el rumbo futbolístico que tomará la Roja. La maquinaria funciona bien, así que Del Bosque solo toca un par de teclas, añadiendo más velocidad y más pegada al ataque. La fórmula no solo sigue siendo muy efectiva, sino que será capaz de superarse: «Había que darles herramientas de trabajo para que fuéramos un equipo, pero que no solamente nos quedásemos en la buena relación, sino que luego teníamos que ser muy exigentes para sacar el máximo de los jugadores. Poco a poco nos fuimos ganando su confianza e intentamos formar un grupo sólido, que es lo que buscábamos. No digo que no viniera hecho, si no que intentamos que tuviera una continuidad y que esa continuidad no significara inmovilismo». Y así sería como entre todos irían obteniendo el crédito suficiente por parte de los futbolistas para poder formar un conjunto competitivo desde el compromiso.

España sella su pase al Mundial de manera sublime: 10 victorias en 10 partidos. Cada uno de sus adversarios cae derrotado por un rodillo que continúa provocando la admiración de propios y extraños. El único tropiezo llega en la Copa FIFA Confederaciones 2009, en la que, contra todo pronóstico, pierde en las semifinales ante Estados Unidos (0-2). Así finaliza una racha de imbatibilidad que se había extendido hasta los 35 partidos (32 victorias y 3 empates), igualando el récord de Brasil (1993-1996) y estableciendo en solitario la plusmarca de 15 victorias seguidas. Entonces Vicente del Bosque decide implementar una modificación al dibujo táctico español. «Un entrenador tiene una idea, pero luego debe adaptarse a sus jugadores —argumenta—. Nosotros teníamos a dos que eran vitales: Xabi Alonso y Sergio Busquets. Los dos eran chicos con un gran sentido de equipo y no podíamos desaprovecharlo». De manera gradual, Vicente iría regenerando el equipo con jugadores como el mismo Sergio Busquets, Gerard Piqué, Juan Mata, Fernando Llorente, Javi Martínez, Jesús Navas o Pedro Rodríguez: «No sé si son sesenta o setenta y tantos jugadores que hemos ido acercando a la selección. No podíamos ser inmovilistas porque la selección siempre demanda que aquellos que son buenos vengan».

Alineación de España en la Copa Mundial de 2010. De izquierda a derecha: Pedro, Busquets, Sergio Ramos, Xabi Alonso, Capdevilla, Piqué (arriba); Casillas, Iniesta, Villa, Xavi y Puyol (abajo). / Popperfoto

Alineación de España en la Copa Mundial de 2010. De izquierda a derecha: Pedro, Busquets, Sergio Ramos, Xabi Alonso, Capdevilla, Piqué (arriba); Casillas, Iniesta, Villa, Xavi y Puyol (abajo). / Popperfoto

SUDÁFRICA, EL SUEÑO DE UNA GENERACIÓN

El 20 de mayo de 2010, Vicente del Bosque da la lista definitiva para disputar la Copa del Mundo de Sudáfrica. La convocatoria está formada por los porteros Iker Casillas, Pepe Reina y Víctor Valdés; los defensas Raúl Albiol, Álvaro Arbeloa, Sergio Ramos, Joan Capdevila, Carlos Marchena, Gerard Piqué y Carles Puyol; los centrocampistas Xabi Alonso, Sergio Busquets, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Cesc Fábregas y Javi Martínez; y los atacantes Fernando Llorente, Jesús Navas, Pedro Rodríguez, Fernando Torres, Juan Mata, David Silva y David Villa. Es decir, una mezcla entre futbolistas que han sido campeones de Europa en Austria y otros que se han ido sumando gracias a su gran estado de forma. «Decidí con la cabeza insiste Vicente, hay gente que viene pidiendo paso. Tenemos que pensar en el futuro, pero sobre todo hacemos la elección pensando en el presente más rabioso». Pese a que es consciente del riesgo que entraña citar a Iniesta, que lleva media temporada arrastrando una grave lesión muscular, el tiempo acabaría justificando su decisión. Nombres aparte, el grupo prima por encima de todo, ya que la mayor virtud del equipo español es su sistema de juego. Así lo defiende Del Bosque en la rueda de prensa previa al torneo: «Pretendo que en el Mundial seamos la selección que conserve los valores que hemos cultivado. Es muy difícil que si esta selección gana el Mundial no sea recordada porque ha jugado bien». El 11 de junio España aterriza en el Aeropuerto Internacional de Johannesburgo. Es la última selección en llegar a Sudáfrica y también quiere ser la última en marcharse.

O.M.: ¿Qué es lo que más le llamó la atención de Sudáfrica?

V.D.B.: Fue un país que no vivimos profundamente, pero sí supimos lo que era y todavía nos causan sorpresa algunas cosas. Pero lo más impresionante eran las noches y el cielo de Sudáfrica. Una de las noches, la del día de San Juan, los jugadores prepararon unas hogueras y estuvieron saltándolas porque decían que eso daba buena suerte. Aquella noche el cielo era raso absolutamente porque caía un frío como un demonio, pero luego por el día hacía calor. Era impresionante. Y luego pues también la gente que nos cuidaba a nosotros, que era extraordinaria, gente fantástica.

España integra el Grupo H junto a Chile, Honduras y Suiza, tres selecciones que llegan en buen momento tras realizar una magnífica fase de clasificación. La primera jornada enfrenta a hispanos y helvéticos en el Estadio Moses Mabhida de Durban. La Roja lleva toda la iniciativa, asediando a su rival y asociándose con perseverancia para encontrar el espacio. Sin embargo, no traslada su superioridad al marcador, mientras que el conjunto dirigido por Ottmar Hitzfeld, que se repliega como puede, basa sus opciones en el contraataque. En el minuto 52, una jugada desafortunada entre Derdiyok, Casillas y Piqué se transforma en un regalo para Gelson Fernandes, que anota el gol que a la postre daría la victoria a los suizos (0-1). España termina con un 73 % de la posesión del balón, realizando hasta 24 tiros a portería, pero «un gol de carambola», como lo define Casillas, le ha costado el partido. El tropiezo no sienta nada bien en el equipo. De hecho, Xavi llega incluso a calificarlo como una «desgracia futbolística enorme». Aunque todos coinciden en que la derrota ha sido injusta, necesitarán algunos cambios: «Intentamos revertir la situación, y no solo de palabra, sino de obra. No podíamos cambiar todo lo que veníamos haciendo en la fase de clasificación por una derrota».

Luca Ghidoni

Luca Ghidoni

Luca Ghidoni

Luca Ghidoni

LA HORA DE LA VERDAD

España se juega su futuro en el Mundial ante Honduras en el Ellis Park de Johannesburgo: «Seguimos con el mismo plan que teníamos. Incluso no cambiamos jugadores, solo a Iniesta por lesión y quitamos a Silva y metimos a Torres, pero del resto del equipo aguantamos a los mismos. Era un mensaje de que no se habían hecho tan mal las cosas». La titularidad de Fernando Torres por David Silva y Jesús Navas por el lesionado Andrés Iniesta obedece a la necesidad de darle más profundidad al juego y libera a David Villa desde la banda izquierda. En un partido en el que vuelven a rematar más de veinte veces a puerta, solo el Guaje encuentra el acierto para lograr los primeros dos goles de los españoles en el torneo (2-0). El último choque de la primera fase, en el Estadio Loftus Versfeld, será una pelea a vida o muerte contra Chile. La mejor noticia es el regreso de Iniesta, por lo que Del Bosque lo sitúa en la derecha para mantener a Villa en la izquierda. Precisamente son Villa e Iniesta los que adelantan a los suyos, que aún deben sufrir la presión asfixiante desplegada por los chilenos que entrena Marcelo Bielsa, sobre todo tras el tanto de Rodrigo Millar. Al final, resisten para clasificarse como líderes de su grupo (1-2). «Esta victoria nos dará mayor seguridad», avisa Vicente tras la conclusión del encuentro.

Los octavos de final de la Copa del Mundo de 2010 emparejan a España y Portugal. El técnico luso, Carlos Queiroz, plantea un esquema con una defensa en bloque bajo y bien organizada. Esta propuesta, unida a la suplencia de futbolistas creativos como Deco, es toda una declaración de intenciones: su estrategia ofensiva no es otra que buscar en largo a Cristiano Ronaldo. Por su lado, Vicente del Bosque dispone un once similar al que había jugado contra Chile. España debe realizar una demostración de paciencia para poder atravesar la muralla portuguesa. Por lo tanto, sale al partido con la autoridad de aquel que quiere ganar a toda costa, pero el buen hacer de la zaga contraria es desesperante. Ante tal panorama, el seleccionador retira a Fernando Torres por Fernando Llorente. El ariete riojano se convierte en el ancla del ataque, fijando a los centrales, bajando balones y generando más espacios. Está claro que una de las claves principales del equipo español era contar con jugadores que aportaban características diferentes a su idea de juego. «Tuvimos que manejar una plantilla para momentos concretos», señala Vicente. En solo cuatro minutos, David Villa se beneficia de uno de los resquicios originados por Llorente para hacer el gol de la victoria. De ahí en adelante, España cierra el partido como mejor sabe, circulando la pelota y mareando a su adversario (1-0).

LA HORA DE LA VERDAD

España se juega su futuro en el Mundial ante Honduras en el Ellis Park de Johannesburgo: «Seguimos con el mismo plan que teníamos. Incluso no cambiamos jugadores, solo a Iniesta por lesión y quitamos a Silva y metimos a Torres, pero del resto del equipo aguantamos a los mismos. Era un mensaje de que no se habían hecho tan mal las cosas». La titularidad de Fernando Torres por David Silva y Jesús Navas por el lesionado Andrés Iniesta obedece a la necesidad de darle más profundidad al juego y libera a David Villa desde la banda izquierda. En un partido en el que vuelven a rematar más de veinte veces a puerta, solo el Guaje encuentra el acierto para lograr dos goles decisivos (2-0). El último choque de la primera fase, en el Estadio Loftus Versfeld, será una pelea a vida o muerte contra Chile. La mejor noticia es el regreso de Iniesta, por lo que Del Bosque lo sitúa en la derecha para mantener a Villa en la izquierda. Precisamente son Villa e Iniesta los que adelantan a los suyos, que aún deben sufrir la presión asfixiante desplegada por los chilenos que entrena Marcelo Bielsa, sobre todo tras el tanto de Rodrigo Millar. Al final, resisten para clasificarse como líderes de su grupo (1-2). «Esta victoria nos dará mayor seguridad», avisa Vicente tras el encuentro.

Los octavos de final de la Copa del Mundo de 2010 emparejan a España y Portugal. El técnico luso, Carlos Queiroz, plantea un esquema con una defensa en bloque bajo y bien organizada. Esta propuesta, unida a la suplencia de futbolistas creativos como Deco, es toda una declaración de intenciones: su estrategia ofensiva no es otra que buscar en largo a Cristiano Ronaldo. Por su lado, Vicente del Bosque dispone un once similar al que había jugado contra Chile. España debe realizar una demostración de paciencia para poder atravesar la muralla portuguesa. Por lo tanto, sale al partido con la autoridad de aquel que quiere ganar a toda costa, pero el buen hacer de la zaga contraria es desesperante. Ante tal panorama, el seleccionador retira a Fernando Torres por Fernando Llorente. El ariete riojano se convierte en el ancla del ataque, fijando a los centrales, bajando balones y generando más espacios. Está claro que una de las claves principales del equipo español era contar con jugadores que aportaban características diferentes a su idea de juego. «Tuvimos que manejar una plantilla para momentos concretos», señala Vicente. En solo cuatro minutos, David Villa se beneficia de uno de los resquicios originados por Llorente para hacer el gol de la victoria. De ahí en adelante, España cierra el partido como mejor sabe, circulando la pelota y mareando a su adversario (1-0).

Si Portugal fue un hueso duro de roer, Paraguay desde luego que no se quedaría atrás. Gerardo ‘Tata’ Martino ha armado una escuadra fuerte y aguerrida que únicamente ha encajado un gol en el torneo. España repite alineación y sigue fiel a su estilo, aunque la falta de frescura y clarividencia en algunos tramos del envite facilita la labor al combinado guaraní. En el segundo tiempo, Vicente del Bosque le da entrada a Cesc Fábregas para tener todavía más control de pelota. Ahora bien, los americanos se aprovechan de los desajustes defensivos de los europeos y encuentran el premio en forma de pena máxima, pero Iker Casillas se erige como salvador atajando el lanzamiento de Óscar Cardozo. Tres minutos más tarde, es Xabi Alonso quien falla otro penal. Entonces Vicente decide meter a Pedro en lugar del mediocentro para darle más verticalidad al ataque. Ya en la recta final, Villa recoge un rechace tras un disparo del propio Pedro, marcando otro gol determinante y enterrando la maldición española en cuartos de final (0-1). España no superaba esta barrera desde la Copa del Mundo de Brasil 1950.

El último obstáculo antes de la final es la Alemania de Joachim Löw, que ha destrozado a Inglaterra y Argentina y ansía vengarse por la final perdida en la Eurocopa 2008. Vicente sorprende sacando a Pedro Rodríguez como titular: «El más peligroso de ellos era Lahm, el lateral derecho, y dijimos: “Vamos a poner a alguien que le haga sufrir en defensa”. Y nos dio buen resultado. Pedro jugó bien, no tuvimos muchos sobresaltos con Lahm y encima le provocamos una menor disposición defensiva». España firma su mejor partido del Mundial en esta semifinal, donde demuestra un dominio aplastante durante los noventa minutos. Con todo, los germanos también disfrutan de buenas oportunidades debido al nivel de futbolistas como Mesut Özil, Lukas Podolski o Miroslav Klose. En el minuto 73, Carles Puyol remata un córner botado por Xavi con un portentoso cabezazo que desequilibra la balanza. El resto es historia. A pesar de que aún quedan casi veinte minutos por jugarse, los españoles no sufren para proteger su ventaja (0-1). Una vez concluido el encuentro, Del Bosque elogia la «excelente actuación» de su equipo y Löw predice que España ganará la final. El sueño está más cerca que nunca…

Pierre-Philippe Marcou

Pierre-Philippe Marcou

LA FINAL SOÑADA

La final de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 se disputa el 11 de julio en el Soccer City de Johannesburgo. España se enfrenta a una selección de los Países Bajos dirigida por Bert van Marwijk y liderada por Arjen Robben, Wesley Sneijder y Robin van Persie. Vicente del Bosque elige a los mismos hombres que superaron a Alemania en semifinales: Casillas; Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila; Busquets, Alonso; Iniesta, Xavi, Pedro; y Villa. En la charla previa, intenta transmitir tranquilidad a sus jugadores: «Hay que desdramatizar un poco las situaciones. Era un partido importantísimo, no solo porque defendíamos a nuestro país, que eso está muy bien, sino porque nunca habíamos llegado a una final de la Copa del Mundo, y por lo que significaba en nuestras vidas el fútbol teníamos que intentar dar lo máximo. Pero no pasaba nada si perdíamos, tampoco habríamos pisoteado la bandera. Creo que hay que darle su justa medida a una situación tan especial como era jugar una final de la Copa del Mundo». El duelo estaría marcado desde el inicio por la agresividad, sobre todo por parte de los neerlandeses, que quieren frenar como sea el juego de toque español. Por esta razón, será la final mundialista con más tarjetas amarillas hasta la fecha: nueve para Países Bajos y cinco para España —sin contar la roja directa de la que se libra Nigel de Jong por patear en el pecho a Xabi Alonso—.

Las ocasiones más claras llegan tras el descanso. En el minuto 60, Iker Casillas vuelve a vestirse de santo para solventar un mano a mano contra Arjen Robben. España responde con dos remates errados de David Villa y Sergio Ramos. Al final, el partido acaba en tablas y se decidirá en la prórroga. Del Bosque había sustituido a Pedro y Xabi Alonso por Jesús Navas y Cesc Fábregas, y en las botas de ambos estará el mayor peligro del ataque español. El tercer cambio será Fernando Torres por Villa. En el minuto 115, Navas conduce la pelota por el carril diestro y busca a Andrés Iniesta, que la toca de tacón para Fábregas. El catalán devuelve a Navas y este abre el juego a la banda izquierda. Desde ahí, Torres envía al área un centro que rechaza la defensa rival, aunque el esférico cae en los pies de Cesc, que filtra el pase para Iniesta. El tiempo parece que se congela; el manchego controla el balón, lo deja botar una vez y ejecuta un golpeo perfecto para lograr el gol más importante de su vida. «Cabeza, chavales, cabeza. Vamos a acabar esto. Concentración, chicos», pide Vicente desde el banquillo, hasta que el colegiado británico Howard Webb pita el final del partido (0-1). Casillas alza el trofeo al cielo de Sudáfrica. España es campeona del mundo por primera vez en su historia.

JOSÉ GORDILLO: ¿Qué fue lo primero que pensó cuando acabó la final?

VICENTE DEL BOSQUE: Creo que pensé en los más próximos y sobre todo también en el fútbol, joder. Ganar un campeonato del mundo para un país tan futbolero como el nuestro, que nunca lo habíamos logrado, era una simbología grande. Era muy importante para nosotros. Además, creo que a partir de ahí nos hemos metido en ese grupo de selecciones que podemos aspirar lícitamente a ser campeonas del mundo otra vez. No digo que vayamos a ganar en los próximos años más Mundiales, es muy difícil porque se tienen que dar muchas condiciones, pero ya no se ve tan raro. Lo que había sido siempre un complejo de inferioridad con relación a otros países, afortunadamente, ha desaparecido.

«Lo que había sido siempre un complejo de inferioridad con relación a otros países ha desaparecido»

JOSÉ GORDILLO: ¿Qué fue lo primero que pensó cuando acabó la final?

VICENTE DEL BOSQUE: Creo que pensé en los más próximos y sobre todo también en el fútbol, joder. Ganar un campeonato del mundo para un país tan futbolero como el nuestro, que nunca lo habíamos logrado, era una simbología grande. Era muy importante para nosotros. Además, creo que a partir de ahí nos hemos metido en ese grupo de selecciones que podemos aspirar lícitamente a ser campeonas del mundo otra vez. No digo que vayamos a ganar en los próximos años más Mundiales, es muy difícil porque se tienen que dar muchas condiciones, pero ya no se ve tan raro. Lo que había sido siempre un complejo de inferioridad con relación a otros países, afortunadamente, ha desaparecido.

«Lo que había sido siempre un complejo de inferioridad con relación a otros países ha desaparecido»

Sven Simon

Sven Simon

LA DEFENSA DEL TRONO

«Este título cobró impulso en 2008 cuando España ganó la Eurocopa. Esto es la continuación de aquello. Nos encontramos con una buena herencia y no hemos borrado aquellas huellas porque la línea estaba bien marcada, aunque, como es lógico, introdujimos algunos pequeños cambios. Esta final ha prestigiado al fútbol de calidad y de ataque y como contrapunto a esto, los equipos nos han presionado mucho, pero creo que el fútbol va adelante. Esta final lo ha premiado». Estas son las palabras de Vicente del Bosque en rueda de prensa tras ganar la Copa del Mundo, en la que su equipo, además, obtiene el Premio al Juego Limpio. El triunfo en Sudáfrica aúpa a España hasta la cima de la Clasificación Mundial de la FIFA. El 22 de octubre, el seleccionador y diez de aquellos jugadores reciben el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en compañía del anterior técnico, Luis Aragonés, a quien Del Bosque invita para recoger el reconocimiento junto a ellos. Por si fuera poco, el salmantino es reconocido por el rey Juan Carlos I con el título de marqués. Pero no hay tiempo para más celebraciones. La selección española debe concentrarse ya en el próximo torneo, una Eurocopa en la que defenderá su título de campeón. «No podemos recrearnos en lo conseguido porque el fútbol suele castigar a los que se creen muy buenos», dice una de las frases más recordadas pronunciadas por Vicente.

España continúa con su racha ganadora y protagoniza otra fase clasificatoria perfecta: 8 victorias en 8 partidos. Desde la Copa del Mundo de 2010, Vicente del Bosque ha hecho debutar a más de una decena de futbolistas . Entre ellos, para la Eurocopa de Polonia y Ucrania solo cuenta con Jordi Alba y con Juanfran Torres, además de Santi Cazorla y Álvaro Negredo, que relevarían a los lesionados Carles Puyol y David Villa. «Llevamos cuatro años y han caído un 50 % de los jugadores de campo de la selección de 2008: siete antes de Sudáfrica más tres ahora. Es una renovación que hemos creído conveniente», asevera Del Bosque ante los medios de comunicación. La selección española se estrena en el torneo ante Italia, formando un equipo habitual a excepción de la delantera, donde su entrenador se inventaría un falso 9: «Pirlo se echaba muy atrás y decidimos poner un vigilante para ese inicio de juego de los italianos. Pusimos a Fábregas, que tenía, además, cualidades para llegar a gol. Creo que no se preocupó mucho de Pirlo porque no es un jugador de muchas obligaciones defensivas, pero nos dimos cuenta de que con esa fórmula podíamos jugar». Este esquema pretende distraer a la defensa contraria juntando a gente con mucha movilidad y una gran lectura del juego, como Andrés Iniesta, David Silva o el propio Cesc Fábregas, quien realiza una actuación notable y marca el gol de la igualada (1-1).

«Siempre hemos estado preocupados por el equipo contrario, pero también le hemos dado prioridad a que ellos pensasen más en nosotros —expone Vicente—. No es una cuestión de prepotencia, sino de que teníamos nuestro estilo; pero había que tener cuidado con ellos, cómo no, es parte de la preparación de un partido». El segundo envite del grupo mide a España con la República de Irlanda, un conjunto más modesto, aunque muy experimentado y bien trabajado por un clásico de los banquillos como el italiano Giovanni Trapattoni. Esta vez, Del Bosque introduce una referencia ofensiva más clásica con la presencia de Fernando Torres. Los españoles practican un fútbol de otro nivel gracias a todo un recital de pases —815 de 898—, a la vez que Xavi Hernández rompe el récord histórico de la Eurocopa realizando con éxito 127 de 136 intentos. En consecuencia, se dan un festín a costa de los tréboles con el doblete que marca el ‘Niño’ Torres y las dianas de David Silva y Cesc Fábregas (4-0). La última jornada deparará un cruce decisivo frente a Croacia; los Vatreni, entrenados por Slaven Bilic, conforman un equipo repleto de futbolistas sumamente intensos y muy competitivos, comandados por Darijo Srna, Luka Modric, Ivan Rakitic y Mario Mandzukic. El choque es tan parejo que no se desnivela hasta el final, cuando Andrés Iniesta recibe solo un pase de Fábregas y asiste a Jesús Navas para que empuje el balón y selle la victoria en el minuto 88 (0-1).

En los cuartos de final espera Francia, que tiene a Franck Ribéry y Karim Benzema como figuras y a la que España nunca ha ganado en un encuentro oficial. Vicente del Bosque vuelve a colocar a Cesc Fábregas en el ataque, pero el gran protagonista sería Xabi Alonso. El tolosarra celebra su centésimo partido con la selección de la mejor manera posible; en el minuto 19, cabecea el balón al fondo de la red tras un centro medido de Jordi Alba. Los hombres de Laurent Blanc muestran una versión muy gris y conservadora y apenas disponen de opciones para generar peligro. El penalti cometido sobre Pedro ya en el descuento es convertido por Alonso para redondear una de sus noches más recordadas (2-0). «Más que problemas de Francia han sido las virtudes nuestras. Desde esta base defensiva de nuestro equipo, seguro que estaremos más cerca del éxito», sostiene Del Bosque. En las semifinales, Portugal aún no ha olvidado lo sucedido en Sudáfrica. Paulo Bento dirige una versión bastante más valiente y presionante que la anterior. España no está cómoda y lucha contra su propia impaciencia, así que Vicente le da la vuelta a la pizarra sentando a Negredo y Silva por Fábregas y Navas. Pese a la mejoría en el juego, la contienda acaba sin goles y se resolverá desde los once metros. Alonso falla el primer penalti y Casillas detiene el de João Moutinho. Iniesta, Piqué y Ramos aciertan para España —este último atreviéndose a chutar a lo Panenka—, mientras que Pepe y Nani lo hacen para Portugal. En el cuarto lanzamiento luso, Bruno Alves se estrella con el travesaño, dejando el pase en las botas de Cesc, que transforma la pena máxima y lleva a España a su tercera final en cinco años.

Oleksandr Prykhodko

Oleksandr Prykhodko

GESTIÓN EMOCIONAL

Vicente del Bosque destaca por su sensatez y por su prudencia, virtudes que siempre le han acompañado a la hora de confeccionar un equipo campeón. Desde el principio, nuestra entrevista está orientada claramente en dos direcciones: deportiva y emocional. Mientras que un servidor se encarga de la parte técnica, Óscar Martos, empresario, productor y tenor, aporta su visión particular enfocándose en el mundo de las emociones: «Las dos grandes tareas que un entrenador debe tener son la futbolística y la emocional. En las relaciones personales y humanas hay algunos que son extraordinarios y otros que pecan, les falta ese tacto». Este factor emocional se intensifica sobremanera cuando el deportista está sometido a mucha presión. Por ello, la preparación mental es tan importante como el propio entrenamiento físico, táctico y técnico. En los deportes de equipo el entrenador es el primer referente de la plantilla y debe intentar que todos vayan en el mismo camino. Vicente parece una persona muy calmada, lo que no significa en absoluto que no experimente nerviosismo, más bien al contrario, pues la procesión muchas veces se lleva por dentro. Sin embargo, considera esencial guardar las formas para poder transmitir la tranquilidad necesaria al grupo: «A mí no me gusta ese teatro que hacen en las bandas los entrenadores, me sabe hasta mal —confiesa—, si algún día he hecho alguna cosa así me siento ridículo; sinceramente, no me pongo en ese papel».

«Las dos grandes tareas que un entrenador debe tener son la futbolística y la emocional»

J.G.: Siempre ha proyectado la imagen de ser una persona muy tranquila.

V.D.B.: ¡Tranquilo no soy, eh! Cuando nos metían un gol mi primera reacción era de calor, me entraba un calor por las piernas como un demonio, y si el partido no está decidido, te entra una temblorina y una tiritera que no sueltas las piernas. Eso no es estar tranquilo, tranquilo aparentemente.
O.M.: Y cuando está cerca de ganar un partido, ¿qué siente por dentro?

V.D.B.: Creo que son reacciones físicas. Por mucho que vayamos ganando, casi siempre a Toni, que lo tenía a mi lado, le decía: «Toni, creo que este partido lo vamos a ganar, creo que no se nos escapa». Pero era cuando ya estaba resuelto y quedaban dos o tres minutos. Siempre he sido demasiado prudente.

O.M.: Quizá esa prudencia y esa calma le han ayudado a tener la mente mucho más lúcida para poder tomar decisiones acertadas.
V.D.B.: Sin ninguna duda. Yo no entiendo a ese entrenador alterado permanentemente, que está pendiente de si ha sido falta y protestarle al árbitro. Lo que debe tener un entrenador es la calma necesaria para tomar buenas decisiones.

TRICAMPEONES

El 1 de julio de 2012 se celebra en el Olímpico de Kiev la final de la Eurocopa entre España e Italia. Vicente del Bosque alinea un once muy reconocible compuesto por Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Alba; Xavi, Busquets, Alonso; Fábregas; Silva e Iniesta. La Azzurra de Cesare Prandelli maneja un equipo camaleónico que se ha ido adaptando a las circunstancias. Los españoles toman el control desde el principio. En el primer cuarto de hora, Andrés Iniesta mete un gran pase a la espalda de Giorgio Chiellini, Cesc Fábregas llega a línea de fondo y centra el balón atrás para que David Silva inaugure el marcador. Antes del descanso, Xavi ve el desmarque a la carrera de Jordi Alba y le sirve una pelota magistral para que defina con éxito delante Gianluigi Buffon. En la segunda parte, Italia disputa media hora con un hombre menos por la lesión de Thiago Motta y España da rienda suelta a su juego. Con el duelo visto ya para sentencia, Del Bosque retira a Silva, Fábregas e Iniesta por Pedro, Fernando Torres y Juan Mata. Serán estos dos últimos los que completen la goleada: otra excelente asistencia de Xavi deja solo a Torres para el tercero y Mata anota a placer el cuarto tras un pase del delantero madrileño (4-0). El árbitro Pedro Proença pita el final y España revalida su corona europea. «Estamos hablando de una generación de futbolistas muy buenos y que representa el trabajo de un país que ha crecido, un síntoma de modernidad de nuestro país en el deporte. El deporte y el fútbol han hecho muy bien las cosas. Y ahí está que nuestro fútbol atraviesa una época de oro», declara Vicente tras la conclusión del campeonato.

Oleksandr Prykhodko

Oleksandr Prykhodko

España se convierte en la primera selección en retener el título de la Eurocopa y en ganar tres grandes torneos consecutivos. Por su parte, Vicente Del Bosque es el segundo técnico de la historia que logra el doblete Mundial-Eurocopa emulando al alemán Helmut Schön, lo que le vale el premio al mejor entrenador de la FIFA en 2012: «Es un honor representar a la selección española. Gracias a los jugadores de mi equipo porque son buenos y nos hacen a todos mejores». Además, Andrés Iniesta es elegido mejor jugador del certamen, recogiendo el mismo galardón que ya había recibido Xavi en 2008. Ambos representan a la perfección el estilo que caracteriza a esta extraordinaria camada de jugadores, basado en la posesión y la circulación rápida del balón. Vicente cree que el éxito de esta forma de jugar depende en gran medida de la capacidad de los futbolistas para domar la pelota: «Un buen control te da ventaja; en cambio, un mal control lentifica el juego. Aquel que no necesita ningún control y circula la pelota al primer toque hace que el equipo gane mucha velocidad». En este sentido, Iniesta es uno de los mejores ejemplos que ha visto el fútbol moderno, «porque equilibra, cuando tiene que conducir es un jugador que sabe hacerlo y cuando tiene que regatear no hay tantos como él». El genio de Fuentealbilla es como la armonía en la música, siempre está en el sitio adecuado y parece que no le implica ningún esfuerzo, «es como Federer, que no suda».

La competición apenas concede respiro, así que la selección española se enfoca ya en la Copa del Mundo de Brasil 2014, compartiendo fase de clasificación con Bielorrusia, Finlandia, Francia y Georgia. Markel Susaeta, Mario Suárez, Isco y César Azpilicueta se estrenarían como internacionales durante los primeros meses de esta nueva andadura. Un año antes del Mundial, España visita Brasil con motivo de la Copa FIFA Confederaciones 2013, a la que acude como la flamante campeona del mundo. En relación a la convocatoria de la última Eurocopa se caen Juanfran, Xabi Alonso, Álvaro Negredo y Fernando Llorente y entran César Azpilicueta, Nacho Monreal, David Villa y Roberto Soldado. La Roja supera su grupo jugando un fútbol realmente brillante y derrotando a Uruguay (2-1), Tahití (10-0) y Nigeria (0-3). Más difícil resulta la semifinal frente a Italia, a la que solo puede doblegar en la tanda de penaltis (0-0: 7-6). En la final, disputada en el Estadio Maracaná, se ve sorprendentemente incapaz de competir con la selección de Brasil, que cuenta en ataque con un Neymar en estado de gracia (3-0). «Han sido mejores y hay que felicitarlos», afirma Del Bosque tras el partido. Finalmente, los españoles establecen un récord de imbatibilidad de 29 partidos oficiales.

La competición apenas concede respiro, así que la selección española se enfoca ya en la Copa del Mundo de Brasil 2014, compartiendo fase de clasificación con Bielorrusia, Finlandia, Francia y Georgia. Markel Susaeta, Mario Suárez, Isco y César Azpilicueta se estrenarían como internacionales durante los primeros meses de esta nueva andadura. Un año antes del Mundial, España visita Brasil con motivo de la Copa FIFA Confederaciones 2013, a la que acude como la flamante campeona del mundo. En relación a la convocatoria de la última Eurocopa se caen Juanfran, Xabi Alonso, Álvaro Negredo y Fernando Llorente y entran César Azpilicueta, Nacho Monreal, David Villa y Roberto Soldado. La Roja supera su grupo jugando un fútbol realmente brillante y derrotando a Uruguay (2-1), Tahití (10-0) y Nigeria (0-3). Más difícil resulta la semifinal frente a Italia, a la que solo puede doblegar en la tanda de penaltis (0-0: 7-6). En la final, disputada en el Estadio Maracaná, se ve sorprendentemente incapaz de competir con la selección de Brasil, que cuenta en ataque con un Neymar en estado de gracia (3-0). «Han sido mejores y hay que felicitarlos», afirma Del Bosque tras el partido. Finalmente, los españoles establecen un récord de imbatibilidad de 29 partidos oficiales.

EL OCASO DE LA ROJA

España resuelve la clasificación para la Copa del Mundo de 2014 como primera de grupo con 6 victorias, 2 empates y ninguna derrota. Incluso siendo segunda en la Copa Confederaciones 2013, completa el año igual que lo ha hecho en los cinco anteriores, liderando la Clasificación FIFA. El 15 de noviembre de 2013, Vicente del Bosque confirma la prolongación de su contrato con la selección española hasta después de la Eurocopa de Francia 2016.  Para este Mundial apuesta por el bloque que fue campeón en Sudáfrica, incluyendo a dieciséis de aquellos jugadores campeones; a ellos se sumarán David de Gea, César Azpilicueta, Juanfran Torres, Jordi Alba, Santi Cazorla, Koke Resurrección y Diego Costa, que toman el relevo de Víctor Valdés, Álvaro Arbeloa, Joan Capdevilla, Carles Puyol, Carlos Marchena, Fernando Llorente y el lesionado Jesús Navas. El 12 de junio comienza la Copa Mundial de Fútbol de Brasil 2014. El grupo B enfrentaría a España contra Australia, Chile y Países Bajos. El seleccionador plantea un equipo titular sin cambios, excepto César Azpilicueta en el lateral derecho y Diego Costa en la punta de ataque. En el primer partido, los neerlandeses se toman la revancha de 2010 y ofrecen toda una exhibición de fútbol, principalmente por parte de Arjen Robben y Robin van Persie; el resultado final sería arrollador (1-5). 

El segundo duelo del grupo depara otra represalia mundialista a manos de Chile. Los hombres que dirige Jorge Sampaoli encarrilan pronto su clasificación con los dos goles en el primer tiempo de Eduardo Vargas y Charles Aránguiz. España necesita un empate para seguir viva en el torneo, aunque apenas consigue inquietar a su adversario y se confirma como la primera selección eliminada (0-2). «No sé lo que puede pasar. Sí sé que no quiero ser estorbo, quiero estar a gusto, respaldado, que la federación esté cómoda con nosotros y que seamos eficaces. No seguir por el mero hecho de seguir. Si hay que seguir seguiremos y siempre priorizaremos lo mejor para nuestro fútbol», aclararía Vicente del Bosque en la rueda de prensa. En la última jornada, la victoria ante Australia con los tantos anotados por David Villa, Fernando Torres y Juan Mata no suaviza la decepción (0-3). Al acabar el encuentro, Andrés Iniesta se funde en un emotivo abrazo con Del Bosque, mostrándole así su respeto y dándole ese apoyo que su entrenador quizá haya echado en falta durante este Mundial; si bien la desilusión es enorme, la Federación Española de Fútbol sigue confiando en Vicente y respalda su continuidad. Lamentablemente, España pasa a ser el quinto campeón de la historia que defiende título y no supera la fase de grupos. Un final demasiado amargo para una generación inolvidable.

J.G.: ¿Después de Brasil pensó en dejarlo?

V.D.B.: Sí, pensé en dejarlo y me hicieron ver que era bueno que continuáramos. Hemos hecho el trabajo que creíamos que debíamos hacer en los triunfos y en las derrotas. No hemos cambiado para nada y hemos hecho aquello que creíamos mejor. Algunos decían que por qué no nos fuimos después del Mundial de Sudáfrica. ¿Y por qué nos vamos a ir? ¿Y por qué nos vamos a ir después de la Eurocopa, si la hemos ganado? ¿Y por qué nos vamos a ir después de Brasil tras fracasar? Alguna vez puede que no se gane. En España, y pasa en casi todos los órdenes de la vida, parece que solo los jóvenes valen para el futuro. Ser mayor o joven no es ningún mérito, es solo un estado. Pero lo importante es que seas laborioso, tengas entusiasmo y estés emocionado con lo que haces, porque eso no te lo da la edad.

Rondo

J.G.: ¿Después de Brasil pensó en dejarlo?
V.D.B.: Sí, pensé en dejarlo y me hicieron ver que era bueno que continuáramos. Hemos hecho el trabajo que creíamos que debíamos hacer en los triunfos y en las derrotas. No hemos cambiado para nada y hemos hecho aquello que creíamos mejor. Algunos decían que por qué no nos fuimos después del Mundial de Sudáfrica. ¿Y por qué nos vamos a ir? ¿Y por qué nos vamos a ir después de la Eurocopa, si la hemos ganado? ¿Y por qué nos vamos a ir después de Brasil tras fracasar? Alguna vez puede que no se gane. En España, y pasa en casi todos los órdenes de la vida, parece que solo los jóvenes valen para el futuro. Ser mayor o joven no es ningún mérito, es solo un estado. Pero lo importante es que seas laborioso, tengas entusiasmo y estés emocionado con lo que haces, porque eso no te lo da la edad.

España afrontaría un cambio de ciclo después de la Copa del Mundo de Brasil 2014. Xabi Alonso y Xavi Hernández anuncian su retiro internacional, mientras que otros como Raúl Albiol, Fernando Torres y David Villa desaparecen de las listas. Vicente del Bosque inicia este proceso en la primera lista que ofrece tras el Mundial, donde entran por primera vez Paco Alcácer, Kiko Casilla, Munir El Haddadi, Raúl García y Mikel San José, además de un Dani Carvajal que ha sido convocado previamente, pero que todavía no ha podido debutar. El próximo objetivo es la Eurocopa de Francia 2016, que en esta ocasión contará con la participación de hasta veinticuatro países como principal novedad. Por tanto, hay mayor número de selecciones que tienen opciones de clasificarse y cada vez son más competitivas, lo que obliga a llevar a cabo una preparación más exhaustiva y detallada. Vicente asegura que «en el fútbol a nivel internacional y con los medios que hay ahora es casi imposible que no conozcas a cualquier rival. El conocimiento de los rivales es máximo, porque encima nos trasladamos a verlos una, dos o tres veces. Cuando tienes tiempo vas viendo, por ejemplo, a Macedonia, selecciones que son más desconocidas, pero aparte es que las televisan todos los días, puedes grabarlas y verlas cuando tú quieras».

Julián Vélez

Julián Vélez

En el grupo de clasificación para la Eurocopa de 2016, Bielorrusia, Eslovaquia, España, Luxemburgo, Macedonia y Ucrania se disputan dos de las plazas que dan acceso directo al torneo. Los españoles arrancan de forma inmejorable goleando a Macedonia (5-1), pero en la segunda jornada caen derrotados ante Eslovaquia (2-1). Hablamos de la primera derrota que sufre en una fase clasificatoria tras 36 partidos, concretamente desde el 7 de octubre de 2006. Más allá de venirse abajo, el equipo se rehace y gana los 8 duelos restantes, terminando como el líder de su grupo con 23 goles a favor y solo 3 en contra. Durante estos meses, Del Bosque continúa incorporando muchas caras nuevas como Juan Bernat, Rodrigo Moreno, José Callejón, Ignacio Camacho, Juanmi Jiménez, Vitolo, Aleix Vidal, Xabier Etxeita, Mario Gaspar, Sergi Roberto, Sergio Asenjo, Denis Suárez, Marco Asensio, Iñaki Williams, Mikel Oyarzábal, Diego Llorente, Pablo Fornals… En la convocatoria para viajar a Francia hay hasta diez novedades respecto al Mundial: Sergio Rico, Héctor Bellerín, Marc Bartra, Mikel San José, Bruno Soriano, Thiago Alcántara, Lucas Vázquez, Nolito, Aritz Aduriz y Álvaro Morata. La Roja sigue entre las favoritas; no es para menos, puesto que defiende título.

La Eurocopa de Francia 2016 encuadra a España con Croacia, República Checa y Turquía. Desde el primer día, Vicente del Bosque confía siempre en un mismo once titular conformado por De Gea; Juanfran, Ramos, Piqué, Alba; Busquets; Silva, Fábregas, Iniesta, Nolito; y Morata. En el primer partido, frente a los checos, no pueden superar al portero checo Petr Cech hasta el minuto 87, con un cabezazo de Gerard Piqué que les da el triunfo por la mínima (1-0). Más fácil resulta ganarle a Turquía, un conjunto frágil, sin peligro ofensivo y ajusticiado por los goles de Morata y Nolito (3-0). En la tercera jornada, España se juega el primer puesto del grupo contra Croacia. Otro tanto de Álvaro Morata y uno de Nikola Kalinic reflejan un empate que sirve para lograr el objetivo. Sin embargo, en la segunda mitad los españoles cometen el error de volcarse al ataque  y lo acabarán pagando caro; Ivan Perisic culmina un contragolpe croata en los últimos instantes, enviando a sus rivales por el camino más difícil (2-1). «Un despiste propició un contraataque que no deberíamos haber consentido —admitía entonces Vicente—. El camino no es el mejor, pero nunca se sabe dónde está el peligro. Lo reconozco, no era el camino deseado por nosotros».

Rondo
Julián Vélez
Julián Vélez
Julián Vélez
Julián Vélez

Julián Vélez

En octavos de final, el Stade de France es testigo de un cruce en el que Italia buscará vendetta. La selección entrenada por Antonio Conte practica un fútbol pragmático con un característico esquema 3-5-2 y con veteranos como Gianluigi Buffon, Andrea Barzagli, Leonardo Bonucci, Giorgio Chiellini o Daniele De Rossi. Por otro lado, Vicente del Bosque y su cuerpo técnico deciden darle plena participación a la plantilla de cara a planificar la estrategia: «Nos sentamos los veintitantos jugadores y los entrenadores pues casi dialogando para ver cómo era la opinión de cada uno, porque, además, habíamos tenido experiencias anteriores y pensábamos que era lo mejor. Seguramente, haya sido el partido en que hemos estado más pendientes de ellos por la singularidad de Italia, por cómo iniciaban con tres centrales y cómo nos atraían a que fuéramos a presionar adelante». España se ve desbordada por los carrileros italianos y la llegada de futbolistas de segunda línea. A la media hora, David de Gea rechaza una falta lanzada por Éder Martins y el balón le cae a Giorgio Chiellini, que solamente tiene que empujarlo. Tras la reanudación, los españoles se vuelcan en conseguir la igualada, aunque no son capaces de batir a Gianluigi Buffon. Al final, Graziano Pellè marca la sentencia en el tiempo de descuento y deja a España fuera de la competición (2-0).

«Muchas veces cuando no haces bien tu trabajo juegas estupendamente y cuando intentas hacerlo lo mejor posible sale mal»

J.G.: En la Eurocopa de Francia, Italia le ganó a España siendo más italiana que nunca en muchas fases del encuentro. ¿Qué cree que falló en aquel partido?

V.D.B.: Fue el día que más hemos preparado un partido. Ahora ya es la duda. Una vez que sucede, luego dices: ¿Por qué no haríamos esto? Creo que no tendríamos que haber ido tan adelante a presionar, que era mejor esperar un poquito en el mediocampo como siempre para que ellos vinieran, porque tampoco eran tan buenos. Nosotros nos abrimos demasiado, pero era porque ellos tenían un juego muy singular, ningún equipo nos ha jugado como nos jugó Italia. Y lo sabíamos, pero elegimos mal lo que teníamos que hacer. Luego no sale bien por las cosas del fútbol. Muchas veces cuando no haces bien tu trabajo juegas estupendamente y cuando intentas hacerlo lo mejor posible sale mal.

«Muchas veces cuando no haces bien tu trabajo juegas estupendamente y cuando intentas hacerlo lo mejor posible sale mal»

FIN DEL TRAYECTO

J.G.: En Brasil y en Francia hubo dos tropiezos seguidos. Muchos se preguntan si fue por el cartel de favoritos o porque los rivales os tenían muy estudiados. Pero quizá, simplemente, habíais ofrecido un nivel tan alto durante tantos años que ya era muy difícil mantenerlo.

V.D.B.: Después de Kiev, seguimos en la misma línea salvo en las fases finales, donde no dimos lo esperado. En las fases de clasificación estuvimos bien, mantuvimos el tono competitivo. Después, no estuvimos bien ni en Brasil ni en Francia. Pero en Francia, por ejemplo, Italia nos eliminó y duró cuatro días más que nosotros, y ganó Portugal porque solo gana uno. Entonces, todos los demás no fracasan, ¿entendéis lo que os digo? Hay doscientos y pico países que empiezan un Mundial y solo lo gana uno. Eso es la leche, porque el resto no son todo fracasos. Creo que estamos mandando un mensaje de falta de deportividad a la gente joven, porque yo leí antes de ir a Francia que la selección española estaba obligada a ganar. Hombre, obligadas a ganar estarán aquellas que han estado alejadas de los grandes éxitos, nosotros no. Pero es necesario que queramos competir y en eso creo que lo hemos hecho bien, incluso en los momentos de no cumplir el objetivo.

El 4 de julio de 2016, la RFEF anuncia que Vicente del Bosque no continuará como seleccionador, decisión que el salmantino ya había tomado antes de la Eurocopa. «Era necesario y así se lo dije al presidente; por el bien de la Federación, por el bien de la selección, por el bien de nuestro fútbol y por nosotros también era conveniente un cambio», explica Vicente. Así finaliza la etapa en la selección española del técnico más exitoso de su historia. En los 114 partidos que dirige a la Roja, firma un balance total de 87 victorias, 10 empates y 17 derrotas, ganando una Copa del Mundo y una Eurocopa y siendo designado por la IFFHS como mejor seleccionador del año en 2009, 2010, 2012 y 2013. Durante los ochos años que permaneció al frente del equipo nacional hizo debutar hasta 70 futbolistas, convocando siempre a aquellos que se ganaban su oportunidad en el césped. «Del Bosque es honesto y con él hay pocas injusticias», declaró una vez Cesc Fábregas. Es más, fue capaz de fortalecer aún más valores como la caballerosidad, la humildad, la unidad, el compromiso y la solidaridad, convirtiéndose en un ejemplo que trasciende lo futbolístico. Por todo ello, su nombre destaca entre los mitos del banquillo español, como José Villalonga, Ladislao Kubala, Miguel Muñoz o Luis Aragonés.

«Un buen jugador gana un partido, un buen equipo gana cinco». Esta es una de las máximas de Vicente, un hombre que antepone el colectivo a la individualidad y que prefiere ceder todo el protagonismo. Siempre ha afrontado cada reto con la máxima dedicación, sin perder nunca la calma y las formas. Desde que partió de su Salamanca natal, trabajó duro para labrarse un futuro en el Real Madrid. En el club blanco destacó como un jugador de equipo y se hizo un nombre a nivel internacional ganando títulos importantes; más tarde, volvió a empezar desde abajo ya como técnico hasta alcanzar la gloria. Aun así, el destino todavía le reservaba los mejores años de su carrera. La selección española le abrió las puertas y cumplió el sueño que ningún compatriota había logrado antes: llevar a su país a ser campeón del mundo. No conforme con ello, revalidó la corona europea con un fútbol que rozó la perfección. Pero no a cualquier precio, porque «el éxito sin honor es el mayor de los fracasos». Igual que supo ganar, también supo asumir la derrota con elegancia y serenidad, echándose a un lado por el bien común. Vicente del Bosque no solo será recordado como uno de los mejores entrenadores de la historia, sino como modelo de conducta y deportividad. El legado profesional y personal que deja es inmenso.

O.M.: ¿Qué es lo que cree que va a echar más de menos del fútbol?

V.D.B.: Yo no soy muy nostálgico. Cuando me retiré como futbolista, me parece que volví a jugar en el homenaje a José Antonio Camacho en el Santiago Bernabéu, y al verme en la tele me dije: «No vuelvo a jugar ni un partido más». Desde entonces no he vuelto a jugar ni uno más. Y como entrenador igual, no voy a dirigir ni en los partidos benéficos.

O.M.: Y después de tantas metas realizadas y tantos éxitos, ¿sigue teniendo algún sueño en especial?
V.D.B.: Sigo viendo el fútbol y que no pasen delante de la tele cuando estoy viendo el partido [risas]; que no me molesten, que esté tranquilo y que en una tarde pueda ver todos los partidos que pueda. A partir de ahí, ya no tengo que tomar decisiones sobre fútbol, pero sí tengo que ayudar a que mi familia discurra lo mejor posible. En ese sentido, tengo ahora el sueño de que mis hijos vivan bien y que puedan tener un mejor futuro.
Jaroriro!

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