EL DESTINO ES TAN CAPRICHOSO A VECES QUE TE VA MARCANDO DESDE EL MOMENTO EN EL QUE LLEGAS A ESTE MUNDO. EL 28 DE FEBRERO ES, SIN DUDA ALGUNA, LA FECHA MÁS ESPECIAL DE TODO EL AÑO PARA ANDALUCÍA, PERO TAMBIÉN LO ES PARA EL PROTAGONISTA DE ESTA HISTORIA. LA VIDA DE PEPE MEL, UN MADRILEÑO NACIDO EN EL DÍA GRANDE DE ANDALUCÍA, SIEMPRE ESTARÁ VINCULADA AL FÚTBOL Y A ESTA BELLA TIERRA DEL SUR DE ESPAÑA.
 
 
 
Julián Vélez
 

 
 
 
 
 
 






 
 
La seriedad se convierte casi en timidez cuando Pepe Mel te saluda, algo que contrasta con el nervio que siempre se le ha visto en los banquillos. Mientras preparábamos el material técnico para la entrevista en el hall del Hotel Inglaterra de Sevilla, pensábamos en si Pepe nos encontraría. Pero finalmente llegó. Imagino que fue el foco de luz que estábamos probando lo que nos delató. Tras el saludo pertinente me pregunta por José, el compañero que siempre habló con él para coordinar todo, pero le comento que no ha venido porque ha sufrió un esguince justo el fin de semana pasado, cómo no, jugando al fútbol. "Pero valió la pena, cortó el contraataque y evitó el gol", le digo con la idea de romper un poco el hielo, y funciona porque me contesta con una sonrisa. Así comenzamos a hablar sobre el día a día, su nuevo libro y sobre los últimos partidos que ha estado viendo, especialmente los del Real Betis.
 
A Pepe le emociona el Betis en sí y casi todo lo que lo rodea. Es curioso que en todos los campos de fútbol de España acuda al palco como invitado, pero en el estadio Benito Villamarín vaya directamente a su asiento, entre la gente. Él es socio del Betis y está más que convencido de que lo que más le emociona y le une al club verdiblanco es toda su masa social, su afición, ya que es "un club llevado por gente muy humilde, gente de la calle". Para él es importante tener en cuenta que "es fácil ser del Madrid o del Barça, porque cada año lo ganan todo". "Los niños cuando empiezan a jugar se deslumbran por el que gana, no por el que pierde", me explica, y es que es difícil ser de un club al que le cuesta mucho ganar títulos. Es realmente complicado. "Sacarte el carné de un equipo que sabes que va a sufrir tiene mucho mérito. Eso creo que es lo que le diferencia", declara.
 
 
La historia de José Mel Pérez (Madrid, 1963) es la historia de un  madrileño afincado en Sevilla y que nun
ca se imaginó que terminaría viviendo en la capital andaluza. Se ha desempeñado como jugador en Sevilla (Real Betis) y Granada (
Granada CF) y como entrenador en Almería (Club Polideportivo Ejido) y Sevilla (Real Betis). "Cuando eres futbolista o entrenador siempre llevas maletas con ruedas, no eliges dónde vas muchas veces porque las circunstancias mandan. Pero yo, que he recorrido toda España, que me retiré del fútbol profesional en Francia y que he entrenado en Inglaterra, te puedo decir que Sevilla es un sitio idóneo para reponer fuerzas, para descansar y para nuevas aventuras", cuenta con la mirada que tiene un enamorado de una tierra como la andaluza. "La verdad es que me siento muy a gusto tanto en Sevilla como en Andalucía", asegura Pepe.
 

Hablar de Pepe Mel va más allá de su historia reciente como entrenador. Para entender su visión del fútbol hay que hacer un repaso a su pasado. Su base está en el Real Madrid Castilla en una época donde luchar por entrar en el primer equipo era una durísima batalla (compartía vestuario con 'Chucho' SolanaJosé Aurelio GayJulio LlorenteAdolfo Aldana o Julen Lopetegui). Su proyección era brutal, por lo que, ante la falta de oportunidades, fue cedido a la RSD Alcalá en 1983. "Era muy joven, con dieciocho años, y con compañeros con mucha categoría dentro del fútbol en aquella época, jugadores que incluso habían jugado en mundiales como Guzmán, que había jugado el de Argentina. Me enseñaron muchas cosas". En Alcalá de Henares aún se acuerdan de aquel corpulento e inteligente delantero. No es para menos. Llegó a ser Pichichi de Segunda División B y de todas las categorías del fútbol nacional con 34 tantos, récord histórico del club hasta ahora. "Fue un año precioso que me vino muy bien para volver al Real Madrid y luego, a partir de ahí, mi carrera me ha llevado a muchos sitios y muchas ciudades", afirma rememorando aquella época memorable.
 






 






 
 
Su gran temporada, su juventud y su proyección llamaron la atención de un CA Osasuna en ebullición. Había mucha ilusión con su fichaje y aquel Osasuna, con Michael RobinsonSammy Lee o Andoni Goikoetxea, era un auténtico equipazo. Pero fue una pena, pues, como si de un chiste de mal gusto se tratara, Pepe sufrió una de las lesiones más extrañas que se recuerdan. "La lesión más grande que he tenido en el fútbol fue allí", una rotura parcial del tendón de Aquiles en el día de la presentación del equipo y que "en aquella época, que no era esta" le mantuvo casi seis meses en el dique seco. "El beneficiado fue 'Cuco' (Ziganda). 'Cuco' estaba en el B y entonces subió al primer equipo y con Goikoetxea, con Enrique Martín, con Sammy Lee, con Robinson, Rípodas, Bustingorri... llevaron a Osasuna a la UEFA cuando era muy difícil ir a Europa porque los puestos eran escasos. No era tan sencillo, entre comillas, como ahora", recuerda.
 

Pero su carrera no acabó ahí. Después de meses de recuperación, volvió a sentirse jugador. Pepe saldría de Pamplona en el mercado invernal para fichar por el CD Castellón, donde jugaría año y medio en Segunda División. En su segunda campaña con los castellonenses (1988/89), participando ya desde el inicio, anotó 21 goles, solo dos menos que el máximo goleador de la categoría, el racinguista Quique Estebaranz. Además, sus tantos ayudaron a que el conjunto blanquinegro lograse ascender a Primera División como campeón. La temporada siguiente pudo ser la de su debut en la élite, sin embargo, llegó a Sevilla de la mano del que se convertiría en el club de sus amores, un Real Betis Balompié que acababa de descender. "Tuve la suerte y la mala suerte de ser el máximo goleador de la categoría de plata con el Betis y te digo por qué. Yo ya lo había sido con el Castellón el año anterior y cuando firmo por el Betis están jugando la promoción de descenso contra el Tenerife. En la vida pensé que el Betis podía bajar con futbolistas como Roberto López Ufarte, el 'Pato' Yáñez, Calderé, Job, Poli Rincón, Nery Pumpido, el 'Puma' Rodríguez… Era un equipo hecho para otras cosas", aclara.
 
 
 
 
 
 
JULIÁN VÉLEZ: Me imagino que para ti era un ídolo porque lo era en aquella época. ¿Cómo fue la sensación de compartir vestuario con Poli?
PEPE MEL: Poli es madrileño también y yo lo conocía del Real Madrid. Poli sale, como yo, de la cantera blanca y tras su paso en Huelva acaba en el Betis. Y, bueno, la verdad es que se portó genial conmigo porque yo fui su sustituto Ese era su último año antes de retirarse, jugó muy poco aquel año, y la verdad es que me acogió muy bien, sabiendo él perfectamente que yo venía a sustituirle, y desde entonces guardamos una buena amistad.
 






 



 
 
"No diga gol, diga Mel", decían entonces en el Benito Villamarín. En 1990 los béticos volverían a Primera División, en parte gracias a las 22 dianas de Mel, que esta vez sí fue Pichichi de la categoría. La 1990/91 fue una temporada muy complicada, marcada por la sorprendente decisión del club de cesar al entrenador, el mítico Julio Cardeñosa, en las primeras semanas de competición. "Fue un error que nos llevó quince o dieciséis jornadas a deambular. Te puedo decir en lo personal que en siete jornadas yo llevaba 7 goles, entonces, imagínate...", lamenta Pepe, que aquel año jugaría su única campaña en Primera. Sus sensaciones eran agridulces porque en lo personal fue un año positivo, marcando 14 goles, a 5 del máximo goleador, el mismísimo Emilio Butragueño, pero el equipo nunca terminó de carburar. "No es lo mismo que Rubén Castro marque 19 goles en Primera con el Betis que si los mete con el Real Madrid o el Barcelona. Los 19 de Rubén serían 40 en el Barça o el Madrid. En mi caso fue lo mismo. El Betis era el último de la clasificación y yo me quedé a 5 de Butragueño, con un equipo maravilloso de la época. Entonces, como siempre, el acompañamiento de un equipo para un goleador es fundamental", señala.

  

La historia de Pepe Mel con el Betis es curiosa porque siempre ha vivido tiempos convulsos en la entidad. "No sé si es por eso que yo quiero tanto a este club. Seguramente sea también consecuencia de eso", reflexiona, pues en el club verdiblanco vivió cuatro años muy difíciles siendo futbolista, "la transición de Retamero a Hugo Galera y de Hugo Galera a Lopera.Piensa que con ese equipo que te dije antes el Betis descendió a Segunda División, conseguimos algo muy difícil que es ascender al año siguiente y volvimos a bajar". Para la 1991/92, de nuevo en Segunda, el Betis se vio obligado a desprenderse de futbolistas importantes como Nery Pumpido o el 'Puma' Rodríguez. Aquel equipo se sostenía gracias a gente de la casa como UreñaJuan MerinoJuanjo CañasJulio García o Ángel Cuéllar. Pepe convirtió 11 goles y los suyos finalizaron como cuartos clasificados, aunque no podrían superar al RC Deportivo de La Coruña en la promoción de ascenso. El año siguiente fue el del regreso de Rafael Gordillo. Además, se incorporaron IvanovTab RamosKobelevKasumov o Roberto Ríos (este último desde el Betis B), pero el equipo solo pudo ser quinto. Finalmente, 112 partidos y 50 goles después, Pepe Mel decidió cambiar de aires.
 
 
 
 
 
 
J.V.: En 1994 te fuiste al Granada. Allí hiciste cifras increíbles, 31 goles en 63 partidos. ¿Qué sentimientos guardas del club nazarí?
P.M.: Granada fue una época bonita y de transición para mí. Piensa que yo llego a Granada ya con treinta y un años, me reencuentro con futbolistas que han tenido una trayectoria importante en el fútbol español como Antonio Álvarez, Sabin Bilbao, José Luis (Vara), que en paz descanse, que venía del gran Deportivo de La Coruña… jugadores que intentamos meter al Granada en ese playoff que le diera esa opción a subir. Recuerdo que estuvimos todo el año sin cobrar y eso nos unió más en un Granada con muchos problemas. Pero, como te digo, era de transición ya para mí porque yo en la cabeza tenía el paso del futbolista al entrenador. Fueron años bonitos y en una ciudad y en un ambiente como el granadino fabulosos.
 






 
 





 
 
Pepe siempre había tenido claro que quería ser entrenador, una sensación que incluso ya tenía en la recta final de su carrera, jugando sus últimos partidos en Benidorm CFGetafe CFÉcija Balompié y Angers SCO. Según él, "eso el futbolista lo nota. Hay futbolistas que se retiran y no saben qué van a hacer después, por lo tanto, lo más seguro es que puedan seguir ligados al fútbol pero jamás serán entrenadores". Sin embargo, en su caso, aún estando en activo pensaba constantemente en el juego, en lo que podría hacer al respecto si fuera entrenador y en cómo mejoraría las cosas. Así se dio cuenta que tenía el gusanillo de seguir proyectando su carrera, esta vez desde el banquillo. Él ha tenido muchos referentes: Luis MolownyAmancio, Julio Cardeñosa, Nando YosuJuan SantiestebanVicente Del Bosque..., y, como él mismo indica, "de todos coges cosas buenas, cosas malas e intentas coger las buenas para adaptarlas a tu forma de ver las cosas y no repetir las malas. Así que en ese momento ya está claro que quieres ser entrenador".
  
A pesar de haber tenido una carrera notable como futbolista y de ser conocido en muchos sitios del país, Pepe Mel decidió empezar a entrenar en el fútbol base. Apareció en el fútbol profesional en el Real Murcia porque sufrió la desaparición del Club Polideportivo Mérida. Su debut en los banquillos de Primera División se produjo con 37 años, pero pocos saben los kilómetros que había tenido que hacer durante cuatro días a la semana para entrenar al CD Álamo, que entonces militaba en Regional Preferente. Allí fue donde empezó a forjarse. De ahí pasó a Tercera División con el CD Coslada, con el que además llegó a ser campeón de liga (la única vez que lo ha sido en su historia) por delante de Real Madrid, Atlético de MadridRayo VallecanoGetafe… con canteranos que luego han jugado muchos en Primera División. "Entrenaba a jugadores que venían de trabajar a las ocho de la noche", cuenta recordando un año que define como "muy bonito, precioso" y que le sirvió "para dar el salto". 
 
 
 
 
 
 
J.V.: ¿Qué referentes has tenido? Tanto como entrenador como futbolista.
P.M.: Como futbolista ya te he dicho antes, intentas fijarte en todos los entrenadores que has tenido. Y luego, cuando tenía claro que quería ser entrenador me dediqué a viajar y estuve una semana en Villarreal, donde me trataron francamente bien. Llaneza se portó conmigo fenomenal y estuve viendo al Villarreal de Benito Floro, con Riquelme. Estuve una semana con Luis Aragonés, que en paz descanse, viendo entrenar al Atlético de Madrid cuando estaba en Segunda. También pude ver trabajar a Rafa Benítez, estuve con Vicente (Del Bosque) en la ciudad deportiva y en Sevilla estuve con (José Luis) Arjol y Víctor Fernández. Intentas ponerte al día y ver cosas, de todo el mundo aprendes cosas y, ya te digo, para adaptarlas a tu filosofía. Valen tanto las buenas como las malas. Últimamente hemos estado el cuerpo técnico con Quique (Sánchez Flores) cuando estaba en Watford y viendo al Tottenham con Mauricio (Pochettino). Es lo que tenemos que hacer, ponerte y ver entrenamientos y, sobre todo y lo más importante, jugadores nuevos.
 






 






 
 
En el verano del 2001 el CD Tenerife decidió que Pepe Mel era el hombre indicado para sustituir a Rafa Benítez. Así, debutó como técnico de Primera División el 26 de agosto de 2001, en el estadio Heliodoro Rodríguez López y contra el Deportivo Alavés. Pero su trayectoria en el conjunto tinerfeño no fue muy afortunada y fue destituido en febrero de 2002. Al año siguiente cogería las riendas del Getafe CF a mitad de temporada para salvarlo del descenso a Segunda B, objetivo que logró con creces. En la 2003/04 casi asciende al Deportivo Alavés a Primera División, además de llevarlo hasta semifinales de Copa del Rey, en las que cae contra el Real Zaragoza. En 2004 volvería a Andalucía para dirigir al Polideportivo Ejido, con el que permanecería año y medio, y en 2006 llegaría al Rayo Vallecano. Hizo retornar a los vallecanos a Segunda y después por poco los mete en Primera División, ya que fueron quintos clasificados en la 2008/09. Su etapa en Vallecas acabaría en febrero de 2010 tras una mala racha de resultados.

 

Sin embargo, la carrera de Pepe Mel ha estado marcada fundamentalmente por un solo escudo, el del Real Betis. Con los verdiblancos ha vivido tres etapas (una como futbolista y dos como entrenador), todas muy conflictivas por temas extradeportivos. "Yo viví cuatro años convulsísimos cuando era futbolista. El Betis pasó una transición dolorosa por la Segunda y con el coste económico que eso tiene. Pero lo curioso es que volví a vivir lo mismo en el 2010, diecisiete años después. Volví a vivir lo mismo, en este caso como entrenador que todavía es mucho peor porque el futbolista entrena, se marcha a su casa y no piensa más allá. El entrenador está veinticuatro horas sabiendo todos los problemas y tapando muchas vías de agua", explica. En su mirada se vislumbra un poco la espina de no haber podido vivir algún año de bonanza con el equipo. Ni siquiera en la temporada 2012/13, en la que todo funcionó bien gracias al buen quehacer de todo el club: "Nosotros llegamos a la UEFA después del ascenso pero con futbolistas que entonces no conocía nadie: Pozuelo, Adrián, Beñat, Cañas, Rubén y Molina, que eran eternos, y acertando en tres o cuatro fichajes que hicimos dentro de nuestras limitaciones económicas"
 
Pepe ha sido un entrenador que siempre ha tirado mucho de la cantera y de mucha gente que era desconocida y que hoy en día son incluso referentes. "Las condiciones, todas juntas a la vez,  hacen que sea el momento de la cantera. Te lo digo porque eso lo he vivido yo como canterano del Real Madrid. Cuando yo estaba en el Real Madrid el primer equipo ganó cinco ligas seguidas y dos Copas de la UEFA. No teníamos entrada la gente de la cantera. Por ejemplo, en mi caso, que era delantero, la delantera del Real Madrid era Juanito, Santillana, Valdano, Laurie Cunningham, luego estaba Emilio (Butragueño)… difícil.  Entonces, yo me fui al Osasuna, otros se iban al Espanyol… Intenté que en el Betis eso no pasara", y vaya si lo consiguió.Adrián San MiguelÁlex MartínezJosé Antonio CaroMiki RoquéFrancisco VarelaBeñatDani CeballosNono,VadilloÁlex AlegríaEzequiel o Pozuelo son solo algunos de los futbolistas que hizo debutar (dieciséis en total). "El Betis estaba en la penuria económica, con una intervención judicial y con todo lo que ya sabéis, entonces era el momento de que la gente joven diera un paso hacia delante. Creo que el momento facilitó todo eso". 
 






 






 
 
En la temporada 2010/2011 el Real Betis quedó campeón de Segunda División y batió el récord de anotación de la competición (85 goles). Los dos delanteros titulares, Rubén Castro y Jorge Molina, marcaron 27 y 18 goles respectivamente, es decir, más de la mitad de los goles totales del equipo. Si tuviera que identificarse con alguno de los dos, Pepe lo tendría muy claro: "Sin duda alguna, el que más se parecía a mí por fisionomía, por cómo le cuestan las cosas y cómo tiene que trabajarlas para conseguirlas era Jorge Molina". Aquel equipo practicaba un 4-4-2 definido, con extremos que jugaban hacia dentro (Momo y Caffa). Solo la entrada de un pilar como Achille Emana provocaba variaciones en el sistema para pasar a jugar con un hombre de enganche. En aquel año también fue vital la aparición de Salva Sevilla, que aportaba mucha calidad y circulación de pelota desde fuera, lo que sumado a Beñat, que generaba desde más abajo, permitía una fluidez excelente en el juego colectivo, llegando incluso a ser comparado con el FC Barcelona de Pep Guardiola. "La condición de los jugadores era de tener el balón", señala.
 
 
 
 
 
 
J.V.: Recuerdo aquella eliminatoria de Copa del Rey contra el Barcelona, en la que estabais en Segunda División todavía. Quedasteis 5-0 en el Camp Nou, pero, sin embargo, le metisteis un susto interesante a Guardiola en la vuelta. La prensa nacional alabó mucho el estilo de juego del Betis y curiosamente desde aquel partido se desencadenaron una serie de derrotas...

P.M.: En primer lugar, en aquella eliminatoria pasaron dos cosas curiosas. Nosotros nos fuimos al descanso 1-0 con un gol que nos mete el Barcelona porque un jugador nuestro se resbala y pierde la pelota en el borde del área. Después, en la siguiente jugada sacamos de centro y Rubén da al larguero. Pita el árbitro el final y perdimos 5-0. En el partido de vuelta ganamos 3-1 y fuimos uno de los pocos equipos en ganarles y el único que les metió más de dos goles. Éramos de Segunda División. Aquello tuvo un desgaste brutal para nosotros, no sé si fue por todo el azúcar que nos dieron o por el desgaste físico que tuvimos que hacer contra el Barcelona. Recuerdo que perdimos cinco partidos seguidos en Segunda División. Gracias a Dios la ventaja que llevábamos en la tabla nos dio para mantenernos, pero estuvimos a punto de tener un serio descalabro. Cuando me preguntan por la experiencia propia si para un equipo que tiene un objetivo definido y muy claro la Copa del Rey entretiene, la respuesta es obvia. Nosotros no íbamos a ganar la Copa del Rey, pero por la economía y el futuro del Betis teníamos que subir a Primera sí o sí. A lo mejor fue una equivocación intentar cambiar golpes con el Barça y teníamos que habérnoslo tomado de otra forma.

  

J.V.: ¿Cuando se pierden cinco partidos seguidos que tiene ya que decir un entrenador?

P.M.: Yo no solamente he perdido cinco partidos seguidos. En Primera recuerdo que tuvimos una racha que de 28 puntos hicimos 1. Nos pasó algo parecido. En octubre éramos líderes de Primera División.

  

J.V.: Los cuatro primeros partidos…

P.M.: Hicimos 12 de 12 y eso nos mantuvo casi en mitad de la tabla. Tienes que intentar, por supuesto, buscar soluciones, pero hacer creer a los futbolistas que lo que están haciendo es lo correcto. Te lo dice un ex futbolista. Cuando ves que tu entrenador duda o que no sabe muy bien el camino que coge dejas de creer, porque el futbolista examina al entrenador diariamente dentro de un vestuario.
 






 



 
 
La psicología en el fútbol es vital. Según el técnico navarro Enrique Martín, el fútbol para un entrenador es treinta por ciento táctico y setenta por ciento mental, "y puede que tenga razón porque todo un grupo unido bajo una idea, aunque esa idea no sea la más correcta, consigue cosas". Pepe nos ilustra con un ejemplo inmejorable: el Leicester City de Claudio Ranieri, campeón de la Premier League en la 2015/16. "La primera función de un entrenador es convencer a un grupo de una forma. Si el grupo está convencido de que ese camino es el mejor, aunque no lo sea, al final lo es", asegura de manera tajante. Para llevar a cabo esta labor, Pepe siempre ha sabido rodearse de un buen equipo de profesionales. En su cuerpo técnico ha tenido ex futbolistas como, por ejemplo, Juanjo Cañas, Capi, Juanito o Roberto Ríos, con quien fue compañero de equipo antes de que este se fuera al Athletic Club y a quien impartió clases cuando Pepe era profesor en la Federación. Y es que los ex futbolistas "saben lo que hay dentro de un vestuario y las inquietudes de un futbolista, saben que tienes veinticinco personas y que cada uno piensa de una forma diferente. Todo eso es lo primero que tienes que aprender a manejar si quieres triunfar como entrenador".
 
Una de las grandes virtudes de Pepe Mel es que siempre ha sabido adaptarse a los medios de los que dispone, un aspecto fundamental para cualquier entrenador, sea en el deporte que sea: "Creo que lo inteligente es saber qué armas tienes". Ahora toca recordar la temporada 2012/13, en la que, tras siete años sin disputar competiciones internacionales, el Real Betis consigue clasificarse para jugar la Europa League. Aquel equipo seguía manteniendo a Rubén y Jorge arriba, la creatividad de Beñat y Salva Sevilla y la entrega de Cañas, a los que se sumaron Rubén Pérez del Getafe, Nosa Igiebor del Hapoel Tel Aviv y Pozuelo y Nono desde la cantera. Además, estaba repleto de futbolistas con muchísima velocidad (Dorlan Pabón, Juankar, Joel Campbell, Vadillo...) que explotaban la visión de juego y los pases de Beñat, así como los espacios creados por los movimientos de desmarque de Rubén Castro. "Pasamos de ser dominadores del juego a dejarnos dominar para poder jugar a la contra", argumenta, y es a eso a lo que se refiere cuando habla de ser inteligente, de amoldarse a los futbolistas que tiene: "Querer hacer lo que no eres capaz de hacer porque no tienes las condiciones es ridículo. La aparición del Barcelona de Pep Guardiola hizo que todo el mundo quisiera jugar igual sin tener a Iniesta, Xavi, Busquets y Messi. Eso es ridículo". 
 






 
 
 
 



 
 
Llegar a Europa había sido casi una proeza para el club, pero lo más difícil era mantener el buen ritmo y tomar las decisiones correctas, especialmente en cuestión de fichajes, más aún cuando el equipo disputaba tres competiciones, con el desgaste que ello supone. Para la 2013/14 llegaron Andersen, Sara, Jordi Figueras, Steinhöfer, Dídac, Juanfran, Xavi Torres, Lorenzo Reyes, Verdú, Cédrick, Chuli y Braian Rodríguez. La temporada comenzó con muchos altibajos. Tras una derrota en casa con el RC Celta de Vigo y luego un empate con el RCD Espanyol el equipo ya daba muchos síntomas de debilidad. A pesar de encarrilar la clasificación a los dieciseisavos de final de la Europa League y las victorias logradas contra Valencia CF (3-1) y Villarreal CF (1-0), la pobre imagen ofrecida en el Vicente Calderón contra el Atlético de Madrid (5-0) y en el Ramón Sánchez-Pizjuán contra el Sevilla FC (4-0) situaron a Pepe en una posición muy delicada. Finalmente, tras empatar en casa contra el Rayo Vallecano (2-2), el 1 de diciembre de 2013 se produjo la rescisión de su contrato. "Esta es la rueda de prensa que nunca quise dar, pero uno es entrenador profesional y se debe a ello", declaraba entonces entre lágrimas, dando las gracias a todo el mundo, pero especialmente "al bético de a pie".
 
 
 
 
 
 
J.V.: La 2013/14 fue una temporada muy dura para el Real Betis. ¿Qué crees que falló en la planificación o en la estructura del equipo?
P.M.: Hay una cosa que es obvia. Cuando haces cinco o seis fichajes y de esos fichajes no permanece ninguno al año siguiente es porque el propio club piensa que se ha equivocado. La prueba la tienes en la 2015/16. Si echas la vista atrás y ves que de los ocho futbolistas que vinieron solo quedarían dos o tres es porque el propio club se ha equivocado. Por lo tanto, nosotros nos metimos en Europa y recuerdo que hablamos que la última vez que el Betis había jugado en Europa había bajado a Segunda División. Y volvió a pasar lo mismo. Para mí fue un año doloroso. Llevar al Betis de Segunda a jugar en Europa y no poder saborear los partidos europeos con el Betis fue lo que más me dolió. Y, por supuesto, el final del equipo, que ya se veía venir. Recuerdo que yo estaba ya en el West Brom y estaba pendiente de los resultados de cada domingo. Fue una época difícil.
 






 



 
 
En Sevilla el tema de la rivalidad entre el Sevilla FC y el Real Betis es casi cuestión de Estado. A Pepe parece que solo le recuerdan los derbis que perdió, pero él, lógicamente, se queda con los que ganó. Su primera victoria en un duelo hispalense como entrenador fue el 2 de mayo de 2012 en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Aquel día el Betis ganó 1-2 con dos goles de Beñat que, además, significaban que el Sevilla no pudiera jugar en competición europea. En el Villamarín empató todos los derbis que jugó menos el de Copa del Rey de la 2015/16. "Empatamos 1-1, 3-3 y 0-0, aunque perdimos el de Copa. Es curioso porque el del 0-0 de liga fue justo el día antes de las elecciones del 20 de diciembre, se paraba la liga y nos íbamos de vacaciones. Recuerdo una entrevista al presidente del Betis, Juan Carlos Ollero, en la que decía que le daba al equipo un ocho y el 11 de enero me destituyeron. Para que veas lo efímero y difícil que es el fútbol", afirma refiriéndose a su segunda etapa como técnico verdiblanco.
 
Pepe Mel había vuelto al club un año después de su salida para relevar a Julio Velázquez. Pronto se dio cuenta de que el equipo había cambiado desde su marcha. Sus futbolistas eran muy diferentes, por lo que decidió jugar con un nuevo sistema: "Nosotros teníamos un problema de salida de balón y lo solucionamos con el desplazamiento de Antonio Adán a Alfred N’Diaye y la segunda jugada". De esa forma, devolvió al Betis a Primera División en una campaña en la que Rubén Castro fue Pichichi con 32 goles. Además, lograron ser campeones de Segunda por séptima vez en su historia. En la 2015/16 llegaron algunos refuerzos de renombre como Van der VaartVargasWestermann o, sobre todo, Joaquín, que regresaba a su casa nueve años después. Pero el rendimiento de los nuevos no fue el esperado. Faltaban futbolistas de garantías y el equipo era muy irregular. Ocho partidos seguidos sin ganar unidos a cierta impaciencia quizá propiciada por los fantasmas del pasado desembocaron en una nueva destitución de Pepe, quien esta vez dejó claro que su etapa como entrenador bético había concluido "definitivamente". "En el fútbol no hay memoria, o es muy corta", le digo, a lo que él me contesta: "El fútbol es el momento. Lo único importante es que cuando las cosas no van muy bien también sabes que pueden cambiar, por lo tanto, es para lo bueno y para lo malo".
 
La afición del Betis, sin duda alguna, es una de las más bonitas de España y Europa, siendo de las que más apoya, pero también es de las que más exige. Cuesta mucho trabajar y convivir con ese dramatismo y esa exigencia. La hinchada verdiblanca "ha sabido navegar en aguas muy diferentes durante muchos tiempos. Desde Tercera División, muchos años que ha estado en Segunda División y en Primera siempre está con el alma en vilo por no volver a bajar". Pese a que su carrera en el Villamarín nunca ha sido fácil, Pepe Mel sigue siendo un seguidor incondicional del Real Betis como buen socio que es. Aun así, es consciente de que se pueden mejorar muchísimas cosas: "Hay mucha gente que lo ha dicho, ¿no? Hay que intentar igualar la actividad social que tiene el club con lo deportivo. No es sencillo porque en la liga española hay clubes muy potentes en lo económico y en lo social también. Lo que tiene que hacer el Betis es llevar su camino e intentar mejorar día a día, poco a poco y estoy seguro de que al final lo va a conseguir".
 






 






 
 
Aproximadamente un mes después de finalizar su primera etapa al frente del banquillo bético, Pepe Mel había dado el salto a la Premier League para convertirse en el entrenador del West Bromwich Albion FC. El madrileño aterrizaba en el Reino Unido en enero de 2014 para relevar a Steve Clarke en el puesto. Dirigiría al WBA en 17 partidos, logrando la permanencia en la última jornada. Una vez cumplido el objetivo, Pepe llegó a un acuerdo con el club británico para "una marcha amigable". Tras su paso por Inglaterra, Pepe llegó a decir que en el fútbol español la gente se cansa de las mismas caras. Cree que solo puede haber algún Alex Ferguson en España "mientras gane, pero no puede haber un Wenger". "Wenger es un grandísimo entrenador. En su primera etapa en el Arsenal ganó la Premier, la FA Cup… pero los últimos años no han sido todo lo exitosos que se podía esperar", aclara, "sin embargo, lleva más de veinte años". Le preguntamos por el 'Cholo' Simeone, "pero es que el 'Cholo' Simeone gana", nos dice, reforzando su idea con que "no sería la figura que es si no hubiera ganado una liga, si no hubiera llegado a dos finales de Europa, si no hubiera ganado una Europa League, si no hubiera ganado una Copa del Rey".
 
Al margen del fútbol, Pepe Mel es un apasionado de la literatura. Es más, hasta la fecha ha escrito y publicado tres libros: El mentiroso (2011), una novela sobre aventuras, historia y arqueología, El camino al más allá (2013), que sería la segunda parte de la saga, y La prueba (2016), donde nos ofrece su visión del proceso de formación del futbolista y "sirve como homenaje al mundo del fútbol". Siempre dicen de él que era un futbolista atípico por su gusto por la cultura. En este aspecto los deportistas de hoy en día cada vez se forman más. Pepe cree que "hay mucha inquietud por hacer otras cosas. No sé si va aparejado o añadido a la época de Internet, pero lo que sí es cierto es que en mi época no existía tal cosa. No era lo normal que un futbolista fuera a la universidad o que estudiara idiomas. Lo que sí tengo claro, y gracias a Dios porque si no esto sería tremendo, es que mi vida no es solo fútbol".
 
 
 
 
 
 
J.V.: ¿Has fomentado la lectura dentro de tus vestuarios?
P.V.: Bueno, sí que te puedo decir que hay muchísimos futbolistas a los que veo con libros en los viajes. Creo que también es un poco mito el unir al futbolista con la incultura. No es así. La vida del futbolista no es sencilla porque la gente solo se queda en los éxitos. Yo he estado en la cantera del Real Madrid más de diez años. Soy de la época de Emilio Butragueño, Martín Vázquez, Míchel, Pardeza, Manolo Sanchís, Chendo,… todos hemos sido compañeros y hemos conocido futbolistas mucho mejores que nosotros que no llegaron por mil causas; porque la familia no puede llevarlos todos los días a entrenar, porque se estropean por el camino… entonces, la gente solo se queda en eso. Cualquier padre que tenga un niño y lo lleve todos los días a entrenar, o lo lleve todos los días a judo, a tenis o a rugby sabe de lo que estoy hablando. El proceso es larguísimo y de todos los chicos que entrenan juntos al final llega uno. Por lo tanto, en ese proceso tienes que dejar de lado muchas cosas. Recuerdo, por ejemplo, en esa época del Alcalá de Henares yo estaba jugando en el Alcalá y haciendo la mili. Entrenar, ir al cuartel y estudiar era imposible. Obviamente lo del cuartel no lo podía dejar, no me dejaban [risas], por lo que tuve que dejar de estudiar y retomarlo después. Hay que tener mucha fuerza de voluntad.
 






 



 
 
 
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