Hasta los mejores delanteros reconocen que, llegado el momento de encarar al portero, pueden sufrir el temible temblor de piernas. Enfrentarte a un rival que parte con la ventaja de poder usar sus manos y no saber cuántos defensas te persiguen para impedirte chutar, hacen que las piernas le flaqueen alguna vez hasta a los más grandes. O a casi todos. Hoy, en Vestidos de Frac, hablamos de un futbolista con los nervios de acero, un futbolista cuyo sobrenombre en Inglaterra era el 'Hombre de hielo': Dennis Bergkamp.
 
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Daniel DOMÍNGUEZ
 
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VESTIDOS DE FRAC
 
 
 
 
Dennis Bergkamp nació en Ámsterdam, hijo de un electricista que le puso el nombre de Dennis en honor al delantero escocés Denis Law. Futbolísticamente surgió de la prolífica cantera del Ajax de Ámsterdam, club al que llegó con tan solo once años. Fue educado en la filosofía de 'fútbol total' de Rinus Michels, desarrollando una versatilidad futbolística al alcance de muy pocos. De la misma generación que Frank Verlaat, Aron Winter, los hermanos Witschge o los De Boer, debutó en el primer equipo de la mano del mítico Johan Cruyff. Con los 'Hijos de los dioses' ganaría dos KNVB Beker (Copa de los Países Bajos), una Eredivisie, una Supercopa de los Países Bajos, una Recopa de Europa y una Copa de la UEFA. Fue el máximo goleador de la liga holandesa tres temporadas consecutivas (1990/91, 1991/92 y 1992/93), Balón de Bronce en 1992 y Balón de Plata en 1993, hasta que en el verano de aquel año se marcharía al Inter de Milán ("el club cumple con todas mis demandas. Lo más importante para mí es el estadio, la afición y el estilo de juego"). En el conjunto nerazzurri conseguiría otra Copa de la UEFA en su primera temporada, compartiendo vestuarios con jugadores como Totò SchillaciGiuseppe Bergomi, Walter Zenga, Nicola Berti, Wim Jonk o Rubén Sosa, con quien no se entendía especialmente bien.
 
 
 
 
Pero para conocer a Dennis Bergkamp es necesario hablar de su personalidad. Se trataba de un jugador reservado como pocos. Su relación con la prensa podría definirse como cordial. Ni una palabra más alta que otra, quizás porque nunca solía mediar más de diez palabras seguidas. Tampoco es que hablara mucho con sus compañeros ("en el vestuario estaba tan tranquilo que pensabas 'este tío no quiere jugar'", recuerda Lauren). Su temor a volar en avión agrandó un poco más su etiqueta de introvertido, si bien tiene una explicación sencilla que tiene que ver con la selección holandesa, el Mundial de Estados Unidos 1994 y un joven Dennis de veinticinco años que, en su segundo y último año en el Inter de Milán, no volvería a ser el mismo. Y es que en el avión fletado por la Real Federación de Fútbol de los Países Bajos (KNVB) para que la 'Naranja mecánica' llegase a Estados Unidos, hubo una amenaza de bomba justo antes de despegar. Súmenle que, durante el trayecto, una bolsa de aire hizo que las turbulencias inquietasen a los jugadores, concluyendo con una caída libre del aparato para mayor calvario. Afortunadamente nada pasó y, de hecho, Bergkamp hizo un gran Mundial, marcando incluso a Brasil un gol de bellísima factura en la eliminación de Holanda en cuartos de final.
 
En 1995, Bergkamp ficharía por el Arsenal FC, el club de su vida con permiso del Ajax, e incluiría una nueva cláusula en su contrato: no tener que viajar en avión. Mostrados los aspectos de su personalidad y para no ensuciar la leyenda que hoy constituye, hay que dejar muy claro que, en el campo, esa posible fragilidad emocional desaparecía totalmente. Bergkamp jamás se puso nervioso delante de un portero. Sus recursos para definir sólo eran superados por sus recursos para dormir aquellos balones que caen desde la estratosfera. En Inglaterra, hasta hace unos años, el kick and run era el modus operandi de los equipos ingleses. Por ello, jugadores como Bergkamp, capaces de, en tan sólo dos toques, pinchar un balón con la diestra y definir con la zurda, su pierna menos buena, se antojaban necesarios en los equipos punteros. Regate, visión de juego, capacidad para asistir e incluso una punta de velocidad en los metros finales eran otras de las virtudes del holandés. Su velocidad de ejecución sentó cátedra. Querido entrenador de fútbol base que quiera mostrarle a un delantero cómo armar la pierna,  póngale vídeos de Dennis Bergkamp.
 
 
 
 
Ahora situémonos en el Mundial de Francia 1998. Holanda comenzaba el grupo empatando con Bélgica para después golear a Corea del Sur (5-0), gol de fantasía de Bergkamp incluido, y empatar con México (2-2). En octavos se desharía de Yugoslavia en un choque vibrante que se decidiría en el descuento con un tanto de Edgar Davids, que rompía así el 1-1 (el otro gol fue de Bergkamp). En cuartos esperaba Argentina, dirigida por Daniel Passarella. A los diez minutos del pitido inicial, Bergkamp dejaba desde el suelo y con la cabeza un balón franco para que Kluivert adelantara a los suyos, aunque cinco minutos más tarde el 'Piojo' López igualaría la contienda tras un pase fabuloso de Verón. Tras dos expulsiones (Numan y el 'Burrito' Ortega), los últimos instantes eran de una tensión absoluta. Frank De Boer condujo la pelota y desde su propio campo realizó un gran desplazamiento hasta el área contraria. Allí se encontraba Dennis, que, en apenas un segundo, cazó el balón, se quitó de encima sutilmente a Roberto Ayala y definió con el exterior, todo con su pierna diestra. Una verdadera obra de arte que los hinchas argentinos no olvidarán jamás. En semifinales los holandeses serían eliminados en penaltis tras empatar con Brasil (1-1). Bergkamp dejaría a los tulipanes tras la Eurocopa de Bélgica y Holanda 2000, en la que cayeron de nuevo en semifinales y en penaltis, esta vez ante Italia.
 
En la segunda campaña de Bergkamp en el Arsenal llegó al banquillo londinense Arsène Wenger. Los años en los que ambos coincidieron fueron los mejores de la historia del club gunner, junto a futbolistas como Seaman, Adams, Keown, Dixon, Parlour, Ian Wright, Merson, Vieira, Petit, Anelka, Overmars, Ljungberg, Kanu, Henry, Ashley Cole, Lauren, Pirès, Wiltord, Gilberto Silva… 'Iceman' dejaría otro gol para la historia en 2002, en un Newcastle-Arsenal de Premier League. A los diez minutos de encuentro, Vieira recuperó uno de tantos balones y combinó con Bergkamp, que abrió el juego a la banda izquierda para Pirès. 'D'Artagnan' condujo el esférico hacia dentro y vio al genio desmarcado en la frontal del área. Y ahí es donde brota su magia. ¿Se imaginan realizar al primer toque un autopase por la espalda de 360º? El holandés no intentó imaginarlo, simplemente lo ejecutó. Nikos Dabizas fue su juguete y Shay Given el espectador de lujo. "Nos quedamos allí mirándonos, sorprendidos. Él es probablemente el único jugador que podría haberlo logrado", declaró el portero irlandés. Por su parte, Bergkamp dijo lo siguiente: "Pensé que la pelota me quedaba atrás y debía tocarla y girar para pasar al defensor, y la forma más rápida era girar para ese lado y no para el otro. Puede parecer extraño, raro o bonito, pero la verdad es que para mí era la única opción. El movimiento en su conjunto probablemente fue perfecto, pero podría haber salido mal". Ante todo, humilde y modesto.
 
 
 
El 'Holandés que no vuela'  era un genio capaz de convertir en realidad los deseos de los aficionados más soñadores. / Youtube.com
 
 
 
En el Arsenal terminaría por jugar más de 400 partidos en los que marcó 123 goles. Algunos pueden pensar que no son tantos, pero es que Dennis Bergkamp no era un goleador nato, sino algo más complejo que eso. Su posición preferida era segundo delantero, ya que su inteligencia y su visión de juego le permitían tanto hacer goles como servírselos en bandeja de plata a sus compañeros. Fue protagonista directo de 'The Invincibles' ('Los Invencibles'), aquel conjunto que se alzó con la Premier League con 90 puntos y ninguna derrota en su casillero. Su último partido como profesional sería aquella final de la Liga de Campeones de 2005/06 en la que los londinenses cayeron ante el FC Barcelona (2-1), aunque el 22 de julio de aquel año se despediría de los gunners (ya en el Emires Stadium) en un amistoso entre leyendas del Arsenal y del Ajax. En Londres dejaría un palmarés más que notable: tres Premier Leagues, cuatro FA Cups y cuatro Community Shields. En 2008, el Arsenal lo situó en el segundo puesto de los cincuenta mejores jugadores de su historia, solo por detrás de su ex compañero Thierry Henry. Un Henry que calificó a Dennis como "el sueño para cualquier delantero".
 
Nunca tuvo la suerte de levantar un título con Holanda. A pesar de ello, Bergkamp es considerado por la FIFA como el cuarto mejor jugador holandés del siglo XX, por detrás de Johan Cruyff, Marco van Basten y Ruud Gullit. "Era como si pudiera ver otra dimensión. A veces había que rebobinar un movimiento varias veces para desarrollar lo que había hecho", dijo una vez el británico Simon Kuper, periodista deportivo y antropológico que apenas podía descifrar con certeza lo que pasaba por la cabeza de Bergkamp, todo lo que era capaz de desplegar sobre un terreno de juego. Otro de los que sufrió (o más bien disfrutó) de sus talento desde una posición privilegiada era Peter Schmeichel. El arquero danés llegó a expresar que el holandés "jugaba al fútbol como si todo fuera un sueño. No podrías ni si quiera imaginar imaginar algunas de las cosas que era capaz de hacer con un balón de fútbol". No solo era un genio que materializaba sueños sobre el césped. En una ocasión fue cuestionado sobre si amaba al Arsenal y respondió: "Realmente me gusta el Arsenal. Pero ¿y tú?", preguntó refiriéndose al periodista en cuestión, "¿te gusta el Arsenal?, ¿o sólo el Arsenal con trofeos?". Era una clara muestra de que los once años que estuvo allí le calaron muy hondo. Y es que el equipo del Emirates Stadium (antes en Highbury) ha visto buenos jugadores. Pero muy pocos con tanta clase como Dennis Bergkamp. 
 
 
 
 

 

 
 
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